Redacción Deporpress | El Tenerife degustó su primera eliminatoria de Copa de manera impecable. Aprovechó el regalo inicial del Rayo y siguió tirando cada vez más tierra sobre la zanja que había cavado el propio equipo local. La eficacia que no apareció por ninguna parte en Zorrilla brilló con luz propia en Vallecas. Juan Carlos Real se disfrazó de ´9´y mandó al fondo de la portería madrileña los dos primeros remates que intentó. Brian Martín redondeó el resultado al definir con maestría una buena asistencia entre líneas de Malbasic.
El grupo que dirige José Luis Martí confirma que, si marca pronto, puede desarbolar a su rival con facilidad. Sobre todo si presiona como el día del Zaragoza, el del Barcelona B o como esta noche. Este Tenerife, cuando juega junto y de forma solidaria, es un bloque temible para cualquiera. Con las líneas separadas, como en Pucela, es un equipo más de la categoría.
El partido es un guiño a la cantera. Carlos Abad no parece que haya jugado solo una decena de partidos con el primer equipo, sino muchos más. Nahuel Omiliani no se vino abajo pese a tener que medirse con un jugador tan vertical como Lass y cuajó, incluso, un segundo tiempo notable. Y Brian Martín recogió, en forma de gol, el premio a su trabajo y al sacrificio demostrado en los últimos meses. Su crecimiento, como el de Jorge Sáenz, está en sus botas y en tener paciencia y la cabeza bien amueblada.
Lo peor del choque fue Prieto Iglesias. El colegiado que se alió con el Getafe para permitir que no se jugase al fútbol en la segunda parte de la vuelta de la promoción de ascenso en Madrid, juzgó de la misma manera una pérdida de tiempo de Aveldaño que las entradas fuera de lugar de Amaya sobre Vitolo y del Chori sobre Alberto. Todas las infracciones, pese a la peligrosidad de las segundas y a la intrascendencia de la primera, tuvieron el mismo castigo. Amarilla.
El objetivo se cumplió con creces. Hubo minutos para la segunda unidad y nadie desentonó. Se reduce la distancia entre teóricos titulares y habituales suplentes. Gana la competencia por cada puesto. Y, con ella, el propio equipo.
Llegados a este punto, ha llegado la hora de ponerse pesados. Hay que recordar hasta la saciedad que el Tenerife lleva jugadas, de manera consecutiva, nueve eliminatorias de Copa como visitante. Repitamos el dato como un mantra, a ver si alguien en Madrid se abochorna un poco el viernes en la sede de la Real Federación Española de Fútbol y se acaba, por fin, la ´mala suerte´, por ser generoso con el calificativo, de tener que jugar más partidos de este torneo lejos del Heliodoro.
Gritemos al unísono que no nos van a volver a tomar el pelo. Que ya está bien. Que no somos tontos. Que ha llegado la hora de decir basta. Escribamos, entre todos, un deseo unánime y de justicia. #CopaHRLya