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Resultados

Redacción Deporpress| El Tenerife volvió a salvar un partido discreto en casa. Lo hizo por su capacidad para mantenerse ileso al no encajar goles después de otro mal primer tiempo y porque este equipo, aunque no enamore con su fútbol, tiene recursos para decantar un encuentro a su favor si llega vivo a la recta final.

Unas veces es su fondo de armario, incorporando elementos desequilibrantes desde el banquillo. Y, cuando nada de eso funciona, la estrategia y el cañón que tiene por zurda Álex Muñoz solventan la papeleta.

Es maravilloso ganar sin jugar bien. Es una suerte que lleguen las victorias aún cuando no eres superior al adversario salvo, como sucedió ante el Albacete, en acciones puntuales y de calidad individual. Es de suponer que, por lógica, cuando este equipo muestre una pizca más de fútbol ganará más fácil y resolverá antes los duelos ante rivales tan ásperos como el colista.

La pregunta es, también, qué hubiese ocurrido si Álex Muñoz no hubiese solventado el encuentro con sus dos magníficos zurdazos. De qué estaríamos hablando ahora mismo si el Tenerife no habría ganado al colista. Posiblemente tendríamos un escenario similar al que dibujan los isleños fuera de casa cuando van por debajo en el marcador y no hay reacción posible. Al equipo de Ramis lo salvó esta vez la mala puntería del Albacete y su nula capacidad para defender las jugadas a balón parado en el epílogo del partido.

A este Tenerife hay que aplaudirle que no se rinda nunca. Bajo ninguna circunstancia. Que, pase lo que pase, insista sin bajar los brazos. Y que lo intente una y otra vez. Está en las antípodas del conformismo y eso hay que celebrarlo siempre. Pero, también, convendría no perder la perspectiva de que este equipo sigue siendo muy limitado cuando se trata de ganar un partido desde el dominio del mismo y que, en esta ocasión, a Ramis le volvió a salir bien la jugada. Lo peor, sin duda, es comprobar lo vacío de contenido que está este equipo si analizas lo que hace durante los 90 minutos sin mirar hacia el marcador, ni tener en cuenta el resultado.