Skip to main content Scroll Top

Coniglio

Redacción Deporpress | Los partidos de fútbol suelen decidirse por pequeños detalles. Sobre todo cuando transcurren por la senda de la igualdad como el Tenerife-Deportivo de este martes en el Heliodoro. O cuando fallan las fuerzas en una competición tan igualada y con mucho volumen de partidos en poco tiempo.

También suelen quedar condicionados por las lesiones. Cada equipo perdió a un integrante en cuestión de pocos minutos. Los blanquiazules se quedaron sin Dani Gómez y, sin el madrileño sobre el césped, perdieron muchísimos enteros en el aspecto ofensivo. Tantos que se quedaron casi sin ningún argumento desde ese momento para llegar hasta el área coruñesa.

Al equipo de Fernando Vázquez le sucedió justo lo contrario. Se lesionó Uche Agbo y entró Borja Valle. El cambio terminó por darle a los gallegos la superioridad en la medular que su técnico no había logrado plasmar en la alineación inicial. Valle se juntó por dentro con Shibasaki y con eso bastó para ir desdibujando a un Tenerife que ya estaba incómodo con la presión del Deportivo sobre su salida de balón.

En el Tenerife había entrado Ramón Miérez por Dani Gómez. Es complicado imaginar hasta dónde sería capaz de llegar el argentino con cierta continuidad. Pero se antoja imposible que la tenga porque, cada vez que comparece sobre el terreno de juego, se encarga de demostrar que no está para esto.

Rubén Baraja explicó que pretendía sustituir a un ‘nueve’ por otro, pero Miérez no es Gómez. Ni se le parece siquiera. El madrileño tiene mucha movilidad, cae a las bandas, gana duelos y parece tener la portería siempre en su punto de mira. El sudamericano es mucho más plano. Apenas colabora asociándose con el resto de sus compañeros. Rara vez se queda la pelota y aún es menos habitual verlo disparar a puntería.

Su concurso está cada vez más en entredicho porque cuántos más minutos tiene, más chirría su presencia en un equipo como este Tenerife. Seguramente, Miérez es el primero al que le gustaría mostrar otro perfil y hacer las cosas mucho mejor. Pero cada jornada que pasa, más propicia resulta la comparación con el ya felizmente ausente Fernando Coniglio.