Por @rondoscutillas
La lectura del partido de Lugo es desesperanzadora. Por repetitiva y por cruel. Este Tenerife intenta no encajar cada vez que sale del Heliodoro, pero no ha conseguido cumplir su objetivo en ninguna de las ocho ocasiones que ha ejercido como visitante. Está claro que algo falla y que el planteamiento de intentar llegar ileso al minuto 70 del partido resulta una cantinela absolutamente estéril, por no mencionar la dolorosa utopía que supone la pretensión de que la portería se quede imbatida hasta que el árbitro pite el final de un encuentro lejos de la isla.
Ahora que arrecia la borrasca contra el banquillo, me gustaría recordar que Álvaro Cervera no es el inventor de esa meta parcial de intentar contener cuando juegas como forastero. Rafael Benítez, que también recibió grandes dosis de crítica y reprobación en la isla y luego hizo campeón al Valencia y al Liverpool (entre otros), aplicaba con esmero la teoría de que no encajar era el primer paso para ganar.
El Tenerife de la 2000-2001 ganó 10 de sus 21 partidos de aquel año a domicilio, desnivelados casi siempre por mantener la portería inmaculada y por la calidad individual de aquel plantel. Pero Cervera no tiene en su vestuario ni a Lussenhoff, ni a Martí. Y mucho menos una ofensiva con los recursos y la pegada como la que formaban Dani, Luis García, Hugo Morales, Mista y Barata (o Marioni, que sustituyó al brasileño en los últimos 7 partidos del campeonato).
En las áreas es donde se establecen las diferencias en el fútbol. Y ahí el Tenerife, obligado este curso a cosas mayores que a luchar por la permanencia, terminó el partido de la jornada decimoquinta con Carlos Abad en la portería y Maxi Pérez como delantero centro. Algo tan triste como real. ¿De verdad piensan que ésta es la mejor solución posible para un equipo que debe aspirar a algo más que a salvarse?
Si alguien me dice algo así en agosto no me lo creo. Pero la responsabilidad de que este hecho suceda un trimestre después del inicio del campeonato es de la denominada Comisión Deportiva, sociedad en la que Cervera tiene voz y voto y en la que Alfonso Serrano debería aplicarse a fondo para mejorar los manifiestos errores de planificación que ha cometido desde que aterrizó en la isla.
Del partido de ayer también me sorprendió la alineación. Especialmente ver a Suso de delantero y a Aridane jugando en una posición más retrasada que el de El Cardonal. No soy entrenador, pero no entiendo qué hace el grancanario tan alejado del área y de la zona de remate últimamente. Sobre todo cuando su ‘reinvención futbolística’ coincide con la ausencia del tan añorado como lenguaraz Ifrán, que ayer cumplió la mitad de sus 4 partidos de castigo por menospreciar a un árbitro.
Por cierto, ¿con cuántos partidos deberían castigar a un juez que se dedica a ver ciencia-ficción futbolística y deja a tu equipo con diez por (y cito textualmente el acta de Lesma López) “saltar con el brazo impactando en la cara de un adversario de forma temeraria”? Menos mal que el damnificado por ese imperdonable error no fue esta vez Ifrán porque, si no, igual no quedan partidos con los que sancionarlo de aquí a que acabe la Liga.
La expulsión de Aridane no es una coartada para explicar lo sucedido ayer ante el Lugo. Fue algo más simple. El Tenerife priorizó por encima de todo el hecho de minimizar al Lugo y, pese a ello, disparó más a puerta que el rival (larguero de Ricardo y mano a mano de Guarrotxena incluidos). Luego pasó lo de siempre y terminó muriendo, esta vez en el epílogo, con otro gol evitable. Y ya he perdido la cuenta de los que van en apenas 15 partidos. Carlos Abad decidió salir a por un balón que no alcanza a golpear con el puño y queda ‘retratado’ cuando Iriome acierta a cabecear sin ninguna posibilidad de que el guardameta defienda su remate.
En fin, que por delante queda una semana más de pim, pam, pum contra Cervera y que, como aquí me piden que escriba lo que pienso, pues creo que la situación es bastante sencilla. Hasta que la Comisión Deportiva no encuentre un portero acorde a las pretensiones del Tenerife en una categoría como la Segunda División y hasta que Ifrán cumpla los dos partidos que le restan de sanción estamos expuestos a vivir más de lo mismo de ayer. Que la condena nos sea leve.