Por Chus de León
‘Se finí’. El C.D.Tenerife anunció hace cuatro días que Víctor Moreno ya no es nuestro director deportivo . Lo que hace año y medio empezaba con pomposidad inmodesta de bombos y platillos anunciando la revolución deportiva de la entidad con el ‘Big data’ y el ‘talent center’… se ha revelado como la mayor pamplina de la historia de la gestión de Miguel Concepción, que ha desarrollado un tic nervioso en el ojo izquierdo cada vez que oye hablar del Powerpoint.
El Big Data y los análisis concienzudos
Lo primero que hizo Víctor Moreno al pisar la isla, fue hablar mal del trabajo de Alfonso Serrano ( un Alfonso Serrano que por cierto… se fue del Tenerife perdonando lo que le quedaba de contrato), comentando lo mal estructurada y obsoleta que estaba la parcela de la dirección deportiva del Tenerife, a la cual se le iba a dar más modernidad a través del análisis concienzudo (el famoso ‘Big Data’) y el desarrollo de una red de talento interna para que los jugadores desarrollasen todo su potencial.
Año y medio después gente a gente como Isma López, Racic, Mauro Dos Santos, Coniglio, Mazán, Miérez, Moore, Nahuel o Sashoua se les escacharraron los datos analizados, y tampoco han sabido aprovechar tal red de talento… y ahí siguen buscándose a ver qué pasa.
Las prisas del Tenerife
Me hace gracia leer en la carta de despedida del exdirector deportivo achacar a las prisas del club y a la falta de paciencia el fracaso de su proyecto deportivo. Un director deportivo al que Miguel Concepción entregó con entusiasmo (víctima de una sesión de prestidigitación y juegos de manos durante un casting) los mandos del C.D.Tenerife, esclavo de su falta total visión de proyecto deportivo como presidente (como ya expresé en mi columna ‘Desdirección deportiva’ http://www.deporpress.com/
Poca autocrítica.
Mal le irá a Moreno si las conclusiones que establece en el comunicado son las que saca realmente de su paso por el Tenerife donde todo son balones fuera y causas externas a su gestión.
No aparece ni una palabra sobre su falta total de empatía y relación con los jugadores. Ni uno solo ha mostrado apoyo público al equipo de la dirección deportiva saliente… en una semana donde son embargo encontramos manifestaciones de apoyo a otros colectivos como al UDG Tenerife Egatesa (Suso y Luis Pérez) y mensajes de alegría y optimismo en redes (otra vez Luis Pérez y Nahuel). Ni sobre alguno de sus entrenadores (que le pregunten a Oltra por las injerencias de Moreno).
Tampoco su absoluta descompensación en la planificación de salarios contra rendimientos. El caso de Luis Milla o Luis Pérez son estridentes, jugadores cuyos contratos debieron revisarse sobre todo si lo comparamos con retribuciones de gente como Mauro Dos Santos o Isma López.
Ni una palabra leo sobre que el Tenerife haya fichado a tres laterales izquierdos en año y medio… y siga jugando a día de hoy un central en esa posición. No hay jugadores de banda en el Tenerife (Suso sigue esperando recambio), no leo nada sobre que la base del once inicial del equipo sea el equipo que trajo Quique Medina hace seis años, y tampoco leo nada sobre los delanteros que han venido y no han metido ni un solo gol (Coniglio y Miérez están en el Olimpo de los Bombarda, Joao Paulo, Dinei, etc). Ya si eso, lo de fichar jugadores lesionados lo dejamos para otro día. Y de la nefasta política de renovaciones para otro mes.
Es hilarante leerle a Moreno sobre canteranos como Elliot o Jorge como fruto de su paso por la institución y base del futuro de su proyecto (me parto), jugadores que nunca entraron en sus planificaciones y que han salido al paso gracias a Sesé Rivero y Quique Medina y a pesar de López Garai, Moreno y su invento de fútbol ‘Guardiolista’ para el Tenerife de Segunda.
Aciertos, pocos pero buenos.
Los fichajes en propiedad de Ortolá, Álex Muñoz, Borja Lasso, Bermejo y Nahuel Leiva (que mucho tiene que mejorar), son de lo poco que le arriendo en ganancias al bueno de Moreno. Probablemente de ahí venga algún dinero para la caja del club en el futuro.
Seguimos. Desdirección deportiva capítulo séptimo.
En fin, que mucho no ha crecido la hierba deportivamente por el Tenerife en año y medio, en el que ha sido (y mira que era difícil) el peor error de Miguel Concepción desde el Playoff de Getafe. Se viene Cordero, el séptimo capítulo de esta desdirección deportiva tras Serrano (2006), Llorente (2008), Juanjo Lorenzo (2010), Pedro Cordero (2011), Quique Medina (2012), Alfonso Serrano (2014) y Víctor Moreno (2018), en el que será la siguiente entrega de lo absurdo que supone poner todo el futuro deportivo de una entidad en manos de una sola persona.
Ojalá tenga la suerte, competencias y acierto necesarios en su desempeño en el Tenerife en los próximos tres años. Un abrazo para todos los chicharreros de corazón (pero a los de verdad, a los que nos quedamos aquí, a los que sufrimos hasta en los amistosos y que seguiremos siempre siendo del Tenerife (y no olvidándolo dentro de tres o cuatro años. Que algunos ni un resumen nuestro ve).