por @juanjo_ramos
Hay ocasiones en las que se forma una burbuja a nuestro alrededor que nos impide ver, con la perspectiva necesaria, lo que está sucediendo. Ocurre que uno mismo se obceca en llegar a conclusiones antes de realizar un análisis sin prejuicios de la situación. O tiene un entorno tan militante que nos da la razón sin pararse a pensar que, en ocasiones, conviene sacar del error o ayudar a encontrar un nuevo enfoque al amigo.
Desconozco si es esto lo que le está sucediendo a José Luis Martí. Pero creo que el impulso logrado a su llegada se ha perdido. El Tenerife no está en crisis. Eso es otra cosa. Sucede cuando, como ocurría con Raúl Agné, no hay patrón de juego ni los futbolistas creen en lo que hacen sobre el césped. Entonces hay que cambiar el rumbo por mucho que algunos pidieran un mes más para aquel entrenador y hayan sacado el hacha con el actual.
Pero una cosa es situar en contexto esta mala racha de resultados (que no de competitividad) y otra no reconocer que hay cosas que deben mejorar. Igual la burbuja no le permite ver a Martí que ha tomado decisiones un tanto extrañas en los últimos tiempos. Dejar a Jorge, titular indiscutible desde su llegada, fuera en Oviedo es difícil de explicar. Aunque es justo añadir que Germán no fue de los peores en el Tartiere. Que Jairo sea titular dos semanas seguidas, rinda a buen nivel y pase del once a la grada tampoco suena muy coherente. Formar una convocatoria con dos laterales y un central en el banquillo queda raro. Que entre Cristo González para jugar en banda y no Moutinho es discutible. Que perdiendo 1-0 salga del terreno de juego Lozano por muy cascado que esté físicamente me cuesta entenderlo. Y sobre todo, que el Tenerife necesite tres pivotes defensivos donde otros equipos requieren dos y hasta uno solo no representa un avance. Más aún si el discurso es el de tener la pelota y “ser protagonistas”.
Por todo ello, animo al entrenador blanquiazul a reflexionar dando un paso atrás para ganar perspectiva. No se trata de hacer lo que digan otros, sino de dudar de los pasos que no le han conducido a nada ventajoso. Aceptamos, porque lleva la L de prácticas puesta, que otros técnicos más experimentados (Anquela o Egea en las dos últimas jornadas) le puedan sorprender en medio del partido con alguna corrección táctica. Incluso, que le cueste dar respuesta a esa variante. Pero ya va tocando acertar en la gestión de los cambios, aportar cosas desde el banquillo para ayudar a los jugadores y, por encima de todo eso, tomar decisiones.
Martí, como cualquiera de nosotros, sabe que igual debe tocar alguna pieza hasta ahora intocable. Que la Isla le pide un paso adelante en busca de victorias y, si es posible, algo de diversión sobre el césped. No se trata de jugar el play off. Se trata de sentirnos orgullosos de lo que vemos más allá de la entrega y el compromiso, que no se discuten. Le toca dar un paso adelante como entrenador para que lo den sus futbolistas como equipo.