por @juanjo_ramos
Hay equipo para competir, pero todavía no para aspirar. Es difícil que los más radicales entiendan la diferencia. Pero allá va mi explicación.
Creo firmemente en que la construcción del CD Tenerife 17/18 va por buen camino. Se ha recuperado a Carlos Abad, un portero de aquí y de gran proyección, se ha sumado un lateral derecho que sí competirá con Raúl Cámara y de un perfil más ofensivo como Luis Pérez; y hasta la salida de Germán ha quedado minimizada con la llegada de Aveldaño, del que esperamos la exhuberancia de un central argentino.
En el centro del campo tiene buena pinta Bryan Acosta, al que no debe costarle mejorar las prestaciones de Crosas o Rachid de la temporada pasada. Sus primeras apariciones han dejado detalles, aunque necesitará adaptarse a sus compañeros y el ritmo del fútbol europeo.
Por delante, dos elementos para el fútbol asociativo: Tyronne y Juan Carlos Real, quizá el que más dudas ha dejado en la pretemporada. Jugador frío en intermitente, pero con una calidad incuestionable. Juan Villar supone un salto de calidad exponencial. Sin duda, la mejora más visible a día de hoy. Incluso, me parece acertada la incorporación de Víctor Casadesús. Un delantero distinto. De esos que tienen más fútbol que gol. Es raro verle elegir mal sobre el campo.
Pero claro, queda lo más difícil. Aarón Ñíguez, Gaku Shibasaki, Choco Lozano y Amath no tienen sustitutos. Miguel Concepción anunció la intención de fichar a cuatro futbolistas. Borja Valle es el elegido para ser el nuevo Aarón: cambio de ritmo, algo de último pase y, sobre todo, un jugador rompe líneas. Nano, Raúl de Tomás y Ortuño son los tres preferidos para reforzar el frente de ataque. Lo ideal es que vinieran dos, pero firmo uno. Sobre todo si es el tinerfeño. Su llegada le vendría a José Luis Martí como anillo al dedo.
Quedarían uno o dos huecos. Para mí, uno de ellos debería ser para otro punta. Si no llega uno consolidado, cabe una apuesta. Como lo fue Amath. Héctor o Schiappacase (Atlético) y Villalibre (Athletic) cumplen ese perfil y están en el mercado, pero no sé si el Tenerife va a tirar por una vía así (más conservadora y cercana) o prefiere la extranjera.
El último asiento para embarcar en este viaje puede ser para una oportunidad de última hora a la que, en esta ocasión, llega el Tenerife con dinero. En función, de lo que se traiga se puede elegir. Ejemplo: si viniera Ortuño (difícil), no haría falta un nueve. En cambio, si los dos delanteros fueran de perfil rápido y tirando a bajitos no habría que desdeñar la opción de un Jouini con mejor nivel.
Esa opción de última hora puede ser un delantero veterano, de gran nivel en el pasado, y al que darle una oportunidad ahora. Emaná es la prueba de que, a veces, sale bien. Pero también un jugador de otro puesto que, de repente, queda libre en el mercado y puede mejorar lo que hay.
Queda medio mes. Cuesta aceptarlo porque el equipo puede empezar casi en cuadro en ataque ante el Zaragoza. Pero llegados a este punto, la mejor opción es esperar. Eso sí, Serrano y Martí están obligados a aceptar. Si fallan, el equipo competirá pero no será un aspirante al ascenso. Es decir, será el de la primera vuelta de la temporada pasada. No el de la segunda. Y quedará abocado a resistir hasta enero. A refugiarse en su fuerte: el colectivo.