Redacción Deporpress| La jueza de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Carmen Pérez, ha desestimado las alegaciones presentadas por el Tenerife para que la segunda tarjeta amarilla recibida por Álex Muñoz en la última cita ante el Fuenlabrada se quedase sin efecto.
La entidad blanquiazul no se rinde y acudirá ahora al Comité de Apelación pero, mientras tanto, el lateral cumplirá un partido de sanción ante el Rayo Vallecano por la expulsión del pasado domingo. Y, además, seguirá teniendo cuatro cartulinas amarillas, por lo que estaría a una sola amonestación de recibir un nuevo castigo disciplinario.
Los argumentos esgrimidos por Pérez son que «aunque, en efecto, del visionado de las imágenes se observa que si bien el árbitro había ya medido la distancia e incluso pitado, en el contexto de la preparación de la ejecución de la falta, sin embargo todavía seguían realizándose actuaciones preparatorias por cuanto el árbitro estaba aún dirigiéndose a la barrera y ni siquiera había levantado la mano ordenando la ejecución de la falta«.
Lo más surrealista de la respuesta de la jueza de Competición es que no valore que los jugadores del Tenerife no habían solicitado barrera y que, además, señale en su dictamen que el árbitro debía levantar la mano para que el balón se pusiese en juego. Especialmente porque este hecho solo se da cuando la falta es indirecta y, en este caso, Óliver de la Fuente Ramos había señalado libre directo a favor del conjunto isleño.