Por @pabloalbelo
Esta semana tuve la oportunidad de acercarme a la asamblea informativa que convocó la Federación Tinerfeña de Fútbol para comunicar a los clubes los cambios que provocarían en nuestro fútbol la reciente Ley de Voluntariado. Un cambio normativo que provocaría que muchos trabajadores de clubes tengan que empezar a cotizar a la seguridad Social y a pagar impuestos por un hobby, por una afición, algo que si no hacen responsabilizaría a los presidentes de los clubes. Y tengo que decir que salí con una imagen que no ofrecerían ni en el país más caótico del mundo. Un discurso inconexo y estéril de su presidente, Juan Padrón, y una sensación de que en la sala prácticamente nadie se estaba enterando de nada fue lo más destacado de una reunión que superó las dos horas y media y en la que yo al menos no saqué nada en claro. Bueno, una cosa así. Que de esa manera es imposible resolver los asuntos de nuestros fútbol base y regional. Sin embargo, creo que hay que separar dos vertientes claramente diferenciadas.
La Ley de Voluntariado es, a grandes rasgos una vergüenza. Vamos a ver. Es que es incongruente hasta el nombre. ¿Cómo vamos a imponer una regulación laboral a alguien que hace algo por hobby? Yo estoy asustado, porque igual entra un inspector en mi casa un día, yo estoy montando un mueble de Ikea y me quiere cobrar Seguridad Social porque estoy ejerciendo la carpintería. No tiene sentido. El trabajo de los dirigentes y coordinadores de fútbol base no tiene dinero para pagarse. Gente que se levanta a las 6 de la mañana para llevar a los chiquillos a un campo de fútbol para jugar un partido de benjamines a las 9 de la mañana. La madre o padre que prepara los bocadillos y el refresco o el directivo que ha puesto dinero para que haya balones no lo hacen por cobrar o por una remuneración. Lo hacen por amor al deporte y para que sus hijos tengan una actividad que hacer en vez de estar drogándose en una plaza. Siento ser así de drástico. Vaya desde aquí un reconocimiento a todos los que hacen que nuestro fútbol regional siga existiendo. ¡BRAVO!
Pero hay otro aspecto, el federativo. A mí Juan Padrón no me la cuela. ¿Cómo se le ocurre al presidente de la Federación Tinerfeña empezar a hablar durante más de una hora sin parar de que gracias a que ellos están gobernando está entrando dinero en la Federación Tinerfeña por los éxitos de la Selección Española? ¿Qué le importa eso al padre o madre de los que hablaba antes? Esos padres, madres y directivos solo quieren que su niño tenga instalaciones en condiciones, haya un árbitro y su hijo pueda disfrutar del deporte. Déjese de vender humo con sus cifras millonarias y empiece a trabajar por el fútbol de Tenerife. Por unas competiciones bien estructuradas, porque haya gente preparada, cursillos, árbitros bien formados y unas condiciones óptimas de jugar al fútbol. Los discursos, para los políticos, que es lo que mejor saben hacer. En el fútbol de Tenerife lo que hace falta es trabajo. Y mucho.
Permítanme una cosa más. El presidente de la Federación Tinerfeña está legitimado para tomar la decisión de parar las competiciones en la asamblea de federaciones territoriales como representante de los clubes de la provincia de Tenerife, así que no ha hecho nada ilegal. Pero, los gestos también cuentan, señor Padrón. En vez de una asamblea-mitin donde solo se expusiera durante un minuto la decisión de parar y 80 minutos a contar cosas que no están en el día a día de los clubes, no hubiera estado de más pedir la opinión. Votar. Democracia, en definitiva. Igual los clubes no querían solo un fin de semana sino tomar otra decisión. Pero, ni eso permite ya la Federación Tinerfeña. Hace falta otro talante.