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Cómo mejorar la técnica de bajada

Redacción Deporpress | Para medir la dureza de una carrera de montaña, los corredores suelen medir el desnivel positivo. Sin embargo, las bajadas pueden convertirse en una pieza clave en nuestra estrategia hacia la victoria.

Es común pensar que lo realmente importante es prepararse para las pendientes, endurecernos para soportar las duras subidas, mientras que ven los descensos como momentos para descansar. Sin embargo, un corredor habitual sabe que las bajadas pueden ser muy duras, tanto física como mentalmente, ya que exigen una gran fuerza muscular y una gran concentración.

Estudiar las bajadas de una dura competición, como de la Fred.Olsen Tenerife Bluetrail, puede darnos la ventaja a la hora de sacar ventaja al resto de corredores. Tener una buena técnica de bajada nos asegura más velocidad, más resistencia y más eficiencia durante la carrera, convirtiéndonos en mejores corredores.

Para mejorar nuestro entrenamiento en este aspecto, existen una serie de ejercicios que pueden ayudarnos. Por ejemplo, las series de descenso, es decir, repetir bajadas una y otra vez, para que podamos focalizarnos en este tipo de trabajo. Lo mejor es elegir un tramo de descenso que se ajuste a nuestro nivel, para luego tratar de descender por él cada vez más rápido. La clave está en repetir en distintos tramos de la bajada para ir asimilando los movimientos de nuestro cuerpo.

También es importante trabajar la visualización de los obstáculos. A menudo, durante el descenso, nuestros ojos no se separan de nuestros pies, pero el ir anticipándose a los obstáculos a 5 o 10 metros, puede ayudarnos a mejorar nuestra velocidad durante la bajada y es especialmente útil cuando tenemos que bajar por tramos más técnicos.

Y no podemos olvidar que la amplitud de la zancada en descenso debe adaptarse a las condiciones del terreno. Aunque, por regla general, no se recomiendan zancadas muy amplias, pues el gasto muscular será mayor, y eso es algo que queremos evitar, pues esta fuerza siempre es mejor guardarle para las subidas. Por lo tanto, lo mejor será optar por zancadas más cortas y rápidas, para tener un mayor margen de maniobra ante los obstáculos que podamos encontrarnos en el camino.

Por último, la posición de los brazos también es muy importante. Si los abrimos, conseguiremos una mayor estabilidad, por lo que, durante las bajadas, los brazos vayan ligeramente flexionados y separados del cuerpo, mientras suben y bajan dependiendo de la zancada. El movimiento de los brazos debe ser fluido, en consonancia con el resto del cuerpo y con libertad de movimientos, evitando mantenerlos rígidos.