Por @juanjo_ramos
Lo que hemos vivido estos días con el aforo del derbi canario se puede resumir en la palabra que titula estas líneas. Por detrás, sin dar la cara, unos pocos han querido tomar la medida más restrictiva de España en un partido de fútbol. En ningún otro sitio se puso sobre la mesa algo así. Cerrar las puertas de un estadio, como si viajáramos un año y medio atrás.
Y la presión ha nacido donde ha nacido. No se puede culpar a una isla entera. Ni siquiera a la afición de la UD, ajena a esto y hasta perjudicada en el caso de los que querían desplazarse a Tenerife para disfrutar del partido. Pero son innegables el interés de la UD Las Palmas por el asunto sin ser el organizador del partido desde hace semanas, la filtración de un informe de Salud Pública en medios de la otra isla y el enfado enorme de aquellos a los que ha sorprendido que algunos alcemos la voz desde esta orilla.
Por eso, no se dejen engañar por los equidistantes, casi todos ellos cobardes y gandules apoltronados incapaces de mojarse en tema alguno, esto no es un caso de pleito insular. No se trata de resucitar viejas disputas ya superadas entre las islas capitalinas. Es un caso de justicia.
Se trata de circunscribir el derbi al terreno de juego, de que nadie meta el primer gol en los despachos. Y de que no hagamos el ridículo ante los ojos de toda España. Si los especialistas dicen que hay que restringir el aforo, adelante. Solo hay que pedir que se justifique y que la medida tenga continuidad en todos los sectores de la sociedad. Que no se use al fútbol como una especie de medida ejemplarizante y aislada.
Porque el cansancio por la pandemia es tal que no cabe una incoherencia política más. Nunca, en estos dos años, he discutido una medida sanitaria. Me he limitado a cumplirlas. Todas. Sobra decir que lo voy a seguir haciendo, aunque internamente me cueste entenderlas. Pero la credibilidad depende del acierto y del equilibrio.
Cantaba y canta que se pidiera cerrar el Heliodoro. Y había que denunciarlo. Hecho está. Aunque se enfaden los señalados, que han ido cayendo con sus declaraciones en en el reconocimiento implícito de sus culpas. Aunque los puristas de la Sanidad vean en mí ahora a un ayusista en lugar de a alguien que pide coherencia. ¿Me cierras? Cerramos todo. Ese sería el resumen.
Uno está en el periodismo por semanas como esta, en las que hay que demostrar compromiso, aunque por la falta de comprensión de unos y la mala intención de otros te puedan acusar de lo que no pretendes. Y sí, claro que aciertas y te equivocas. Pero nunca hay que esconderse. ¿Calentar el derbi? No me hagan reír, respétense un poquito.
Y a disfrutar del espectáculo este domingo. Será sanitariamente seguro, bonito en el campo y pacífico en las gradas, como debe ser. Que gane el mejor (ojalá sea el CD Tenerife).