por @juanjo_ramos
Ya saben los lectores habituales de este rinconcito que hay semanas en las que la actualidad aconseja a este humilde columnista a tocar varios temas. Esta es una de ellas. He elegido en esta ocasión cinco nombres.
- Javi Lara. Pocas veces la influencia de un solo jugador puede cambiar tanto a un equipo. El Tenerife, con su presencia, es ahora un equipo que se siente cómodo con el balón. Ya no necesita tres pivotes defensivos para protegerse ni quema su posesión atacando demasiado directo. Y eso pasa porque los blanquiazules han encontrado un lugar seguro para el cuero: los pies de este refuerzo de invierno sobre el que habría que edificar el proyecto 16-17. En Primera o en Segunda. Sí, renovación ya.
- Nino. No es de Tenerife, sino del almeriense pueblo de Vera. Ha rechazado volver al club insular, pero porque tenía contrato en vigor. Habla siempre maravillas de sus años como blanquiazul, en los que se convirtió en un auténtico ídolo. Se ganó el respeto de todos. Por eso, cuando viene al Heliodoro se le aplaude. Y aunque juegue en el rival, se le admira.
- A Ángel no. Él elige su camino. Es dueño de sus aciertos y prisionero de sus errores. Pero los silbidos del domingo no son culpa de uno o dos periodistas. Son culpa suya. La mejor manera de solucionarlo es tenerlo claro. No le conviene buscar fantasmas ni hacer caso a quienes le señalan a otros como enemigos.
- APDT. Alabo la capacidad de Paco Fariña para sacar adelante cada año la Gala de la Asociación de la Prensa Deportiva de Tenerife. El evento, más allá de las prisas, reconoce la labor de un buen puñado de deportistas… y periodistas. Me gustó ver entre los galardonados a Airam Rodríguez o a mi compañero Juanjo Hernández. También el emocionado recuerdo a Juan Sánchez Quintana. Me faltó el reconocimiento al Haris. Pero en eso mandan los votantes y yo no tengo ese derecho porque ni soy socio ni me siento representado por la asociación.
- @periodismoull. Tuve la oportunidad de dar una charla el pasado viernes a los alumnos de Periodismo en la Universidad de La Laguna. Gracias por la acogida, por el respeto y por hacerme sentir útil. La invitación fue un honor. Las dos horas, un desafío. Y sus preguntas, una demostración de que vienen fuertes. Esa generación será mejor que la nuestra. Seguro que los periodistas del futuro no se pierden en enfrentamientos personales que no le interesan a la audiencia ni en envidias estúpidas.
PD: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Así, como Groucho Marx decía, piensan algunos que presumen de excelencia. Ni caso.