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Charcos

por @juanjo_ramos

Me decía el otro día un amigo con más experiencia y sabiduría que yo que, en ocasiones, me meto en charcos innecesarios. De verdad que me planteé si tenía razón y creo que, en cierta forma, la tiene. Pero yo soy así. No me gusta callarme ni mirar para otro lado. Ocurre que ese comportamiento valiente o impulsivo, en función del juez que se encargue de calificarlo, tiene consecuencias. Te puedes llevar el aplauso de los que opinan como tú o el reproche de aquellos que esperaban tu silencio.

Y claro, si me callo no valoro que el #Reto15000 no se cumplió el sábado en el derbi femenino. Aunque conseguir que casi 7.500 personas vayan al Granadilla-Tacuense es un éxito. El fallo fue fijarse una meta imposible. Es así, aunque me haya costado una larga conversación wasapera para hacerle ver a mi interlocutor que no había maldad en mi comentario. ¡Ay esa piel fina!

Si no digo que el Tenerife se equivocó silenciando a Gaku Shibasaki me traicionaría a mí mismo y lo que he defendido siempre: “Ante la duda, habla”. Aunque se enfade algún “temporal” al que los focos parecen haber deslumbrado. Pregúntese en qué se ha equivocado cuando le aplaudan los enemigos.

Y no sería justo si miro para otro lado y no les hago reparar en la casualidad que supone que el club blanquiazul vuelva a tener problemas para renovar a un canterano y sus representantes sean los mismos que pusieron todas las trabas del mundo con Omar Perdomo y se llevaron a Nano.

Me detengo en esta cuestión para analizar a sus actores. Por un lado, los agentes. Que pueden ser señalados por retrasar sus respuestas, poner todas las pegas del mundo y hasta querer llevarse fuera a Cristo González. También habrá quien piense que, simplemente, defienden a su representado. Por otro lado, el jugador. Entero y concentrado en sus últimas apariciones y, por tanto, nada afectado por el desarrollo de las negociaciones. Renovó recientemente con su agencia, con lo cual ni se plantea que le estén llevando por el mal camino. Y malo no sabemos si será, pero arriesgado… Me queda el club, del que resulta inexplicable que alargue una negociación de mejora de las condiciones de un canterano durante más de seis meses. Una torpeza propia de principiantes.

Sería más fácil hablar solo de las cosas buenas. Pero también sería más aburrido y menos justo. Así que me voy a seguir mojando. Con aciertos y errores, con gente que encaja al otro lado y gente que se molesta con o sin motivo. Pero con la conciencia tranquila.