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Champions, ACB y respeto

Por @fllombet

No se nos va a borrar nunca de la retina lo vivido el pasado fin de semana en la isla cuando el Iberostar Tenerife le ponía broche de oro a su participación en la Basketball Champions League. Atrás quedaron siete meses de competición en la que los nuestros terminaron siendo el mejor equipo de los cuarenta que la iniciaron.

Competición que algunos han querido llamar menor. Competición que otros no paran de recordar que es la tercera en nivel deportivo por la clasificación, en sus ligas domésticas, del curso pasado. Y no les falta razón.

Pero tampoco nos falta razón a quienes hemos sido felices con nuestro equipo a lo largo de este tiempo. Como tampoco nos falta razón a quienes presumimos que hasta hace bien poco Tenerife no tenía posibilidad de ver ACB en directo y hoy la disfrutamos con garantías.

Algunos no reconocen envidia pero tampoco parece haberles agradado el triunfo de los aurinegros. Tampoco pasa nada, pero permitan que los que sí queremos ser felices con el título europeo que ha ganado el Club, sí lo hagamos. Es de mucho mérito, se ha hecho muy buen baloncesto y el espectáculo de la final four todo un éxito. ¡Enhorabuena!

Pero toca pasar página y volver a centrarse en la ACB. Quedan tres partidos de liga regular y, al menos, una eliminatoria de playoff por el título. Todo es sinónimo de seguir disfrutando. Debemos hacerlo desde fuera, los aficionados, y deben hacerlo, desde dentro, los protagonistas. La clasificación para esta fase final es ya otro éxito en un temporada llena de buenas noticias.

Ahora bien, el éxito debe valorarse al final. Lo que toca en este momento es competir. No es buena receta acudir como invitado. A estas eliminatorias se acude igual de anfitrión que el resto. Solo así se podrán extraer propuestas de mejora para seguir aspirando a lugares de privilegio en ediciones próximas.

Ayer no pudo ser y Baskonia fue mejor que el Canarias. Estuvieron más tiempo en partido y tomaron decisiones más acertadas que los tinerfeños, lo que les llevó al triunfo final. Pero el equipo terminó compitiendo y ese debe ser el mensaje que nos debe quedar.

Ante Bilbao, el domingo, otra prueba exigente con un marcado carácter resultadista que permita dejar al Iberostar, al final de la fase regular, en el lugar que merece por su trayectoria hasta ahora. Un posición ganada con méritos propios y que bien merecería mayor respeto desde otros estamentos de la competición.

Nuestro entrenador ha puesto encima de la mesa datos objetivos e incontestables que avalan las sensaciones subjetivas que nos va dejando algún criterio arbitral, no tanto en las decisiones técnicas sino en el trato personal que, como jueces, dispensan a jugadores y banquillos con menos protagonismo o presupuesto. No hay la misma distancia personal de árbitros con todos los deportistas.

Alguno incluso verbaliza premeditación, sin saber que está siendo escuchado, y luego hace realidad su intención… y eso no me lo ha contado nadie, lo viví yo.