Redacción Deporpress | Cervera vuelve al fango. El próximo domingo, 29 de diciembre, Álvaro Cervera arrancará oficialmente su segunda etapa a las órdenes del equipo blanquiazul, dirigiendo su primer entrenamiento en la Ciudad Deportiva de Tenerife Javier Pérez.
El técnico vuelve a casa para tratar de obrar el milagro. Y lo hace de nuevo en un escenario con todo en contra en lo deportivo, con un equipo colista y agonizando en su camino hacia la Primera RFEF.
Un contexto que no es desconocido para Álvaro Cervera. Con un caché mucho más revalorizado que por aquel entonces, regresa a la isla para tratar de resucitar a un equipo muerto, que se encuentra en la UCI.
En 2012 aceptó el reto de coger el Tenerife, dentro del pozo de la Segunda B. Lo hizo después de haber dirigido trece partidos al Racing en Primera, así como al Recreativo de Huelva en la división de plata.
Después del varapalo del curso anterior, con el no ascenso en la final de la eliminatoria por el ascenso frente a la Ponferradina, construyó un proyecto deportivo con futbolistas comprometidos y con el añadido de la casa: Bruno, Alberto, Ayoze, Aridane, Cristo, Yeray o Suso tuvieron un papel activo para devolver al Tenerife al fútbol profesional, culminado un 02 de junio de 2013 con el ansiado ascenso en Hospitalet. Cervera cedía a las lágrimas, derramando toda la tensión acumulada de toda una temporada.
Lejos de sufrir, el Tenerife se ganó el derecho a soñar en la campaña 13/14. Después de un inicio difícil, con solo dos puntos en seis jornadas, el representativo fue creciendo. Liderados por la explosividad de Suso, el talento de Ayoze, o el compromiso de tres valores que terminarían siendo historia del club: Aitor Sanz, Carlos Ruiz y Raúl Cámara.
A siete jornadas del final del campeonato regular, el Heliodoro soñaba despierto con la remontada al Numancia (3-2) para ponerse cuartos, a solo cuatro del ascenso directo, pero el pleno de derrotas en las últimas siete citas ligueras –con la salida de Ayoze Pérez al Newcastle de por medio- empañaron una temporada notable.
Esos últimos 21 puntos en juego fueron una losa muy grande, ya que además el Tenerife no marcó en ninguno de esos partidos. Un borrón que empañó su inicio de la 14/15, con el ambiente cada vez más crispado contra su figura. Fue el principio del fin, ya que terminaría siendo cesado en la 23ª jornada por los malos resultados, con el Tenerife en puestos de descenso (19º, empatado con el Albacete, que marcaba la salvación).
De nuevo, en uno de los peores escenarios históricos de una institución centenaria, con la incertidumbre en lo institucional también presente, Cervera vuelve al fango, con un caché revalorizado. Un ‘regalo’ de Papá Noel anticipado para aspirar a la épica en la segunda vuelta. “Tenía que venir a echar una mano; vamos a intentarlo”. Un acto de amor que se ha ganado el respeto –una vez más- del tinerfeñismo, independientemente de cómo acabe la película.