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Cervera lidera el año de los blanquiazules

Redacción Deporpress | Crónica de un ascenso anunciado. El Cádiz CF marchó como un cohete en la Segunda División para terminar cerrando el regreso del cadismo a Primera. 15 años después, una inesperada derrota del Real Zaragoza les permitió celebrar el alirón con un día de retraso, después de caer la noche anterior en el Carranza contra el Fuenlabrada. Un retorno con marcado acento blanquiazul, bajo la firma de Álvaro Cervera, con el tinerfeño Roberto Perera como compañero fiel. Y en la plantilla, valores conocidos como el ‘Choco’ Lozano, Nano Mesa o Filip Malbasic. A ellos, se ha unido este curso Jairo Izquierdo, situándose en la parte alta de la élite, ganando de por medio a trasatlánticos como Real Madrid o Barcelona.

No le ha sentado tan bien el ascenso de categoría al campeón: la SD Huesca. El cuadro oscense también contó con un marcado acento blanquiazul. Cristo González –ahora cedido en las filas del CD Mirandés- firmó el gol que dio a los azulgranas el campeonato de plata. En sus filas, milita otro ex que vivió una doble etapa en la isla: Juan Carlos Real, valor básico en el ascenso por sus condiciones en el enganche. Si bien, en la máxima categoría, le ha costado aclimatarse más que a los gaditanos.

La otra proeza vino con la rúbrica de una leyenda: Nino. El eterno goleador no faltó a su cita, en su reconversión a jugador multiusos pese a llegar a la cuarentena de edad. En una clasificación imprevista a los playoff de ascenso, marchó como tapado. Y el ídolo ilicitano clasificó a su equipo para la finalísima con un gol en La Romareda frente al Real Zaragoza. En Montilivi, otra vez, firmaría una década después el regreso a la élite, pero esta vez con los colores franjiverdes en lugar de los blanquiazules.

No podemos olvidarnos de la Segunda B. Allí, obreros del fútbol desde dentro y fuera del campo han acumulado méritos para volver a vivirlo de manera profesional, con el ascenso a Segunda. Casos como el de Iñaki Sáenz, devolviendo el gol a Las Gaunas como uno de los mayores valores, además en el club de su tierra como buen riojano y con un arranque espectacular en LaLiga SmartBank. Regresó también Antonio Hidalgo, acompañado de otro ex como Juvenal, dándole la vuelta a un Sabadell en crisis hasta su llegada para meterlo en la segunda máxima categoría del fútbol español. Y en Castellón, otro histórico ocupó una de las cuatro plazas, con Víctor García en escena como dueño del carril izquierdo.

Las buenas actuaciones individuales dentro de un colectivo también han permitido dar un salto de categoría a muchos. Casos de ex recientes: Dani Gómez firmó un notable año en el CD Tenerife para firmar un traspaso hacia el Levante; o Luis Pérez al Real Valladolid, donde desgraciadamente su papel ha sido más testimonial.

Reseñable el papel del tinerfeño Pedri, irrumpiendo con fuerza en la UD Las Palmas para unirse a las filas de todo un Barça plagado de estrellas, bajo el liderazgo de Messi, contando para Koeman y jugando partidos tan importantes como en Champions League y en el Clásico, todo eso antes de la mayoría de edad. Meritoria la carrera ascendente de Germán Sánchez, indiscutible en un equipo clasificado para Europa, a donde se ha unido uno de los jugadores de más talento de los últimos tiempos en el CD Tenerife: Luis Milla.

Y no se queda atrás Uros Racic, donde en dos años pasó de dar una exhibición en su estreno en el Heliodoro a ser titular en el Valencia de Javi Gracia, gracias en parte a su positiva cesión en la revolución portuguesa: el Famalicao.

Cambios de aires ha vivido Pedro, dejando Londres para unirse a las filas de la AS Roma en Italia. O Ayoze Pérez, clasificado y aún vivo en la competición de Europa League, dentro de su estreno en certamen europeo. Asimismo, la salida de Arteta al Arsenal posibilitó la entrada de Juanma Lillo como segundo de Guardiola en el Manchester City.

Respecto a éxitos en clave internacional, destaca el ascenso a la Championship –equivalente a la Segunda en Inglaterra- de Álex Gorrín con el Oxford United. Y el campeonato de liga en Andorra del ex portero del CD Tenerife: Adolfo Baines, ahora en su faceta de entrenador.

En cuanto a segundas oportunidades, Martí goza junto a Fabián Rivero de un nuevo proyecto de cero en un proyecto ganador, el CD Leganés, donde ha recuperado para la causa a un jugador que solo ha rendido con el míster mallorquín: Gaku Shibashaki. Con afán reivindicativo ha vuelto al segundo escalón Amath, pieza importante en un firme aspirante, un RCD Mallorca donde también está de dulce Abdón Prats.

Bruno González vive una segunda juventud en el Real Valladolid. Carlos Gutiérrez inició una aventura en Japón después de marcharse del CD Numancia. Longo pone punto y final a la cadena de infinitas cesiones como jugador del Inter, fichando en propiedad por el Vicenza de la Serie B. En La Coruña, Alfonso Serrano afronta un nuevo reto en el máximo aspirante de Segunda B, un RC Deportivo donde Carlos Abad quiere demostrar sus condiciones en el rol de la titularidad. En Croacia, Miérez se reconcilia con el gol; lo mismo que Naranjo en Chipre. Y en clave femenina, Dani González se ha adentrado en los banquillos de una de las grandes potencias de España: el Atlético de Madrid de Primera Iberdrola. Por su parte, Tyronne vuelve a Grecia. Y en Suiza, Unai Albizua se unía al proyecto del Lausanne, dirigido por otro ex: Kodro. Casi en el cierre de año, Aarón Ñíguez fichaba por La Nucia, de Segunda B.

Pero no todo han sido noticias positivas. Este deporte ha visto como Alejandro Alfaro colgaba las botas, socio perfecto de Nino en el año del último ascenso a Primera del CD Tenerife. O el propio Marian Kelemen; el arquero eslovaco decía adiós a los guantes a sus 41 años.

Caras amargas para el ‘Pipo’ Baraja, en un proyecto rana en el Real Zaragoza después de no renovar con el club tinerfeño. El descenso de un Racing que se cobró las víctimas de Iván Ania y José Luis Oltra por el camino. O la situación dramática de un Córdoba intervenido judicialmente, con Raúl Agné golpeado en el área deportiva. En Albacete, destino aciago para López Garai en su retorno fugaz, mientras que Mauro Pérez daba un paso al costado como director deportivo. En Zaragoza, Víctor Fernández pasaba del cielo al infierno, en un histórico que fue el gran damnificado por las secuelas del COVID-19 en el ámbito deportivo. O la despedida entre lágrimas de Javi Moyano en Pucela, ahora lesionado y sin equipo. En el Sporting, Miroslav Djukic salió con más enemigos que amigos.

Por último, una pesadilla vivieron Manzi y Nauzet García en su aventura en la India, abandonados a su suerte en un Chennai City que venía de ser campeón el curso anterior; confinados en un hotel, cerraron su aventura en una odisea para volver a Canarias. En Rumanía, Isma López salía harto de su etapa en el Dinamo de Bucarest, fruto de promesas incumplidas.