Redacción Deporpress | Cervera asalta el Gran Canaria y complica a Las Palmas. El Real Oviedo se marchó de la isla con un triunfo 0-1 ante un conjunto amarillo que fue incapaz de perforar la portería visitante. Los insulares estrellaron dos balones en los palos y los asturianos crearon un foso y un muro de protección en torno a su meta. Solo subió al marcador el gol de Borja Sánchez, en el único disparo peligroso ‘oviedista’. Pero el fútbol tiene estas contradicciones.
Desde el primer minuto, Las Palmas comprendió que iba a tener enfrente una roca, un bloque de once jugadores en campo propio, bien organizado, que se esforzaba por anular los espacios donde los jugadores amarillos pudieran dar pinceladas con creatividad. El Real Oviedo era fiel a otros encuentros diseñados en el Estadio de Gran Canaria por Álvaro Cervera: presión, contacto físico y despliegue a la contra tras robo. Todo estaba sujeto al guion previsto.
Por todo ello había que armarse de paciencia. Viera y sus compañeros estaban muy ocupados también en no perder balón con un rival con tantas piernas frescas y energía para combatir con sus escudos. Ningún amarillo estaba cómodo en el campo y aunque el balón estaba constantemente en las botas locales, lo cierto es que profundizar un metro en campo ovetense era un imposible.
A los 20 minutos, el primer susto. El Oviedo logró recuperar un balón en el centro del campo y de inmediato lanzó una contra que abortó Coco de cabeza, cuando Enrich estaba dispuesto a culminar. Las Palmas respondió de inmediato con un balón profundo para la carrera de Sandro. El atacante amarillo optó por el disparo, obligando a Braat a su primera salvada con la pierna.