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Cerrado por reformas

Por @juanjo_ramos

Acaba el curso 17/18 para el CD Tenerife y lo hace con esa sensación de oportunidad perdida que compartimos todos. Unos lo llamarán fracaso, otros decepción y algunos dirán que simplemente es fútbol. Pero el caso es que del duro golpe recibido en Getafe se levantó el entorno blanquiazul a base de ilusión.

Una gran plantilla, el entrenador que había llevado el equipo a estar a un gol del ascenso a Primera, récord de abonados desde 2010… Se daban todos los ingredientes para un gran año si no fuera porque el olvido vino a producirse en lo más importante: competir. Ni los jugadores supieron ni el entrenador tomó las medidas para cambiar esa mentalidad ni desde el club se decidieron a hacer algo a tiempo de arreglarlo.

Pero no pretenden estas líneas analizar estos nueve meses. El objetivo es extraer conclusiones de esta temporada que sirvan para la siguiente y que permitan no tropezar de nuevo en algunas piedras que ya han causado un daño. Por eso, conviene colgar el cartel de “cerrado por reformas” y emplearse a fondo en algunas parcelas.

Plantilla. Alfonso Serrano, con menos dinero, deberá tener cuidado con los fichajes. Buenos, como los de este curso, pero también de una naturaleza más competitiva. Algunos de los llegados no parecieron entender la Segunda División y nadaban como pez fuera del agua. Deberá además rejuvenecer el grupo, en el que hay una decena de futbolistas que han superado la barrera de los 30 años, y purificarlo de filtraciones y egoísmo.

Entrenador. Joseba Etxeberria tiene muchas cosas positivas (identidad definida, reacción del equipo, imagen, manejo del entorno…), pero también ha dejado dudas en algunos aspectos como el juego a balón parado o la capacidad para hacer jugar al equipo cuando el rival le cede la iniciativa o el marcador le obliga a tomarla. Está capacitado, se rodeará aún mejor y tiene cuatro meses de experiencia en la Isla. Buena apuesta.

Servicios médicos. Siempre que he escrito sobre ellos digo que, al no ser profesional, no me veo capacitado para dudar de sus conocimientos y actuaciones. Pero más de un centenar de bajas durante la temporada y algunas recaídas (no es la primera vez que pasa) invitan a reflexionar, reforzar y modernizar esta parcela. Cerrarse los ojos y seguir adelante sería una temeridad y una falta de responsabilidad por parte del club.

Infraestructura. Estamos en 2018. El Tenerife tiene que entrenar en unas instalaciones mejores, tanto en la superficie del terreno de juego como en las características de vestuario y trabajos complementarios (gimnasio y enfermería, fundamentalmente). Sé que la obra de la Ciudad Deportiva subsanará por completo estas deficiencias. Pero es que no se puede esperar. Hay que encontrar una solución para el mes de julio. Es urgente. No se puede trabajar como hace veinte años.

P.D. Del entorno ya ni hablo. Demasiados intereses en que el clima alrededor del Tenerife sea belicista siempre. Cuando pierde, por los resultados. Cuando gana un partido, por lo que sea. Se busca o se inventa. Tendrá que ser el equipo el que borre esa negatividad. Ganando mucho, claro.