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Causas y consecuencias (23-10-14)

por @juanjo_ramos

A la hora de valorar un hecho suelen confundirse causas y consecuencias, algo que conduce al error y a injustas conclusiones. Lo discutíamos con Ventura González el pasado martes en Radio El Día. En este CD Tenerife 14-15 que no carbura hay que esmerarse para distinguir las causas de las consecuencias.

Las causas de este desastre son: fichajes que no han rendido al nivel esperado (Jacobo), otros que llegaron tarde y siguen sin demostrar gran cosa (Uli Dávila), se lesionaron (Ifrán), se alejaron del grupo (Ruso García) o pueden considerarse fallos de la Comisión Deportiva. En este último apartado cabe considerar a Juan Carlos García, no por su aún desconocida calidad futbolística, sino por la imposibilidad de contar con sus servicios hasta enero. Con ello, el cierre en falso de una herida que le suele sangrar con frecuencia al club insular en las últimas décadas: el lateral izquierdo. Recuerden que fue un central (Pablo Sicilia) el ocupante de esa zona en el último ascenso a Primera.

Seguimos con las causas. Álvaro Cervera no supo adaptarse a las circunstancias y encontrar una fórmula que, repitiendo la solidez defensiva de la pasada campaña, permitiera repartir la aportación goleadora de Ayoze Pérez entre los alineados. Hasta el punto de que ha habido tardes en las que su equipo ha perdido la identidad y el compromiso, elementos que no fallaron desde su llegada en el verano de 2012. Añadamos a esto un cóctel de errores individuales difíciles de corregir desde el banquillo. Valga el ejemplo de los porteros: han fallado los dos y en apartados sorprendentes.

Como consecuencia de esto, hemos asistido al empequeñecimiento de jugadores que llegaron con aire fresco (Albizua y Guarrotxena) y se han ido diluyendo. Otros que han perdido la regularidad de la pasada campaña (Carlos Ruiz) y alguno que, presionado por el entorno, parece menos aún de lo que es (Moyano o Aridane). Ese miedo colectivo que transmite el Tenerife ha desembocado también en la búsqueda de soluciones por parte del cuerpo técnico. Y en ella, algunos errores como la salida de Ricardo del once inicial para reforzar la solidez: cuatro goles encajados con él en el campo y siete en los siguientes partidos sin él.

Solo me queda una duda: saber si la crispación ambiental es causa o consecuencia. Porque por un lado diría que es consecuencia de los malos resultados iniciales y la desilusión. Pero por otro diría que el equipo tiene miedo porque teme decepcionar y teme las crueles críticas que recibe y la posibilidad de que se tomen medidas drásticas con unas pocas jornadas transcurridas.

Más allá de esto, el Tenerife vuelve a jugar el domingo. Y me gustaría que sintiera que lo hace en casa. Decía Nino el pasado sábado en Pamplona que la afición de Osasuna había estado “a muerte” con ellos pese a las tres derrotas encadenadas en las semanas anteriores. Ojalá el Heliodoro entienda que durante los 90 minutos esos futbolistas necesitan ayuda. Y que de ajusticiar al entrenador siempre habrá tiempo, en caso de decepción, al final.