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Casi todo es relativo

por @juanjo_ramos

Todo es relativo en el fútbol. Desde los elogios hasta las críticas. Desde el rendimiento hasta la ausencia del mismo. No hay verdades absolutas más allá del balón o el resultado. Porque, desde que nos preguntamos cómo o por qué, las opiniones se separan. ¿Quién tiene la razón? ¿Hay un héroe y un villano? ¿Alguien completamente inocente o absolutamente culpable? Pongamos tres ejemplos.

Víctor Moreno.- Me gustan los fichajes de Uros Racic y Borja Lasso. Creo que Mauro dos Santos puede aportar experiencia, carácter y capacidad en los duelos individuales. Es decir, el inicio de la etapa del nuevo director deportivo del Tenerife promete. Pero no se me ocurriría participar en el conjunto de piropos exagerados que está recibiendo después de un mes en el cargo. Hemos pasado del elogio al peloteo y de ahí al baboseo. Y con la misma, de la imprudencia a la ridiculez. Esperemos. Porque a Víctor Moreno, como a cualquier director deportivo o entrenador, le juzgarán sus resultados. Nunca se hace a corto plazo. Para los elogios, tan justos y argumentados como apoyados en los datos, siempre habrá tiempo.

Joao Rodríguez.- Me cuesta creer que un jugador que tiene todas las condiciones para triunfar pase por otro destino (y van unos cuantos) sin triunfar. Es evidente que su juventud, seguramente su buena situación económica y hasta su anarquía le hayan jugado una mala pasada. Pero tengo claro que hay una cuota alta de responsabilidad de los entrenadores (en este caso Joseba Etxeberria y José Luis Oltra) al no haber encontrado la manera de encauzar su individualismo, su falta de rigor táctico y hasta su dejadez momentánea. Estamos, probablemente, ante el jugador con mejor capacidad de desborde en el uno contra uno de la plantilla. Y se va a marchar.

Suso Santana.- El capitán sabe que tendrá al menos una temporada más. Pero su ejemplo de esta Liga, en la que ha tomado el estandarte y ha empujado a la tripulación de una nave que se hundía en procelosas aguas, merece algún premio. Justo sería que su próximo contrato no acabará en junio de 2020. De las palabras del presidente Miguel Concepción se puede deducir que su pensamiento va en la misma dirección. Suso merece más que una renovación de un año ganada en el campo. Su rendimiento ha crecido y ha sabido entender que su rol puede pasar de protagonista a actor de reparto sin que vea necesario levantar la voz.