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Carta a Alejandro Martínez, por @ivanvillanua

Querido Alejandro:

De sobra sabes que, por mi físico, jamás te hubieras fijado en mi. El baloncesto era uno de esos deportes que, en el cole, miraba de reojo aunque es cierto que los Alberto (Valbuena y Sierra), siempre me daban alguna oportunidad de lanzar a canasta allá por los 80 en el Rodríguez Campos. Fallaba tres de tres. Ahora entiendo por qué vacilaban tanto. Quizá, tan solo la vinculación profesional familiar hizo que despertara un cierto interés por Nacho Azofra y su Estudiantes que compartió con Pinone y Herreros. Hasta que llegaste a mi vida. A la mía y a la de muchos.

No recuerdo haberme sentido más orgullo de un equipo que del que tú has labrado con horas y años de trabajo. Periodista en la mañana, entrenador por las tardes, dormir siempre fue tu asignatura pendiente. Es en la única que has suspendido, porque siempre lo dejabas para lo último: el baloncesto, el periodismo y tu familia siempre fueron lo primero.

Si el destino te dio el premio de entrenar al CB Canarias es porque te lo has merecido siempre. Si la vida quiso que fueras tú el que escribieras con letras de oro tantos años de buen baloncesto en Tenerife, es por culpa tuya. De tu cabezonería a veces, bendita, porque en esto no solo hay que presumir de buena gente, también a la mala hay que ponerla en su sitio para que no se suban al escenario de la popularidad sin permiso ni mérito.

Ahora nos pides un tiempo muerto, y no has hecho el gesto a la mesa, sino a los que más te veneramos. Aceptado. Como si nos pides el cielo. También iríamos a buscarlo por ti. Es lo menos que podemos hacer de todo este tiempo.

Antes de cerrar esta carta quisiera decirte que por tu culpa, me despertaste el interés por visitar Estados Unidos. Y la verdad es que haberte seguido los pasos ha valido muy mucho la pena. Por último darte las GRACIAS, por todo lo que has hecho por nosotros. Por Tenerife y, en especial por los que somos laguneros hasta perder el sentido. Regresa cuando quieras, las puertas del banquillo las tienes a tu disposición. Descansa ahora y recupérate pronto mientras continuas llenando libretas y viendo vídeos del deporte que te quita el sueño: ese con el que has conseguido emocionarnos.