Redacción Deporpress| Carmen Rosa Hernández es la presidenta del Unión Isora, el club en el que juega Cristian Brito, el joven de 16 años que se encuentra ingresado con una doble fractura de mandíbula tras los incidentes ocurridos el sábado pasado en el Dionisio González durante el partido entre el Ibarra B y su equipo.
La dirigente del conjunto sureño lleva toda la vida ligada al balompié y confiesa que, «como presidenta, madre y hermana de futbolistas, es la primera vez que presencio algo así en un campo de fútbol. Solo espero que también sea la última y que los clubes pongamos todos los medios a nuestro alcance para desterrar a esta gente para siempre del deporte porque no son aficionados», indicó contrariada.
«Estamos todos muy mal, absolutamente destrozados por lo que sucedió con nuestro jugador. Pensamos que Cristian no salía de esta y lo estamos pasando fatal. De hecho, aún no sabemos si podrán operar al chico o no. Seguimos a la espera de las noticias que nos lleguen desde el hospital porque le están haciendo más pruebas», comentó a DEPORPRESS.
La presidenta del Unión Isora corrobora que el jugador es un chico tranquilo, de los que pasa desapercibido, y que no percibieron que existiese ningún tipo de amenaza hacia él por parte de nadie. «Lleva dos años en el club y no es de los que se mete en ningún fregado. No entra en polémicas nunca. Ni enciende fuegos, ni los paga. No es un follonero. Todo lo contrario. Es un niño que tuvo la mala suerte de que esta persona la cogiese con él porque, durante el partido, no hubo nada más allá de alguna falta y alguna tarjeta. No fue un partido violento y nadie sospechaba que pudiese suceder algo de este calibre».
Hernández, eso sí, lamenta la actuación del delegado del Ibarra B que, a su juicio, fue el que detonó este grave incidente. «Fue el primero que incitó a la violencia porque le pegó dos patadas a nuestro entrenador. Eso originó una trifulca y, aprovechando que había gente separando, hubo espectadores que saltaron al campo y también comenzaron a agredir a nuestros jugadores. Le pasó a Cristian, pero le pudo pasar a cualquiera de los 16 que estábamos allí», relata aún horrorizada.
La dirigente del Unión Isora expresó que todos los directivos de su club que estaban en el Villa Isabel «ya hemos prestado declaración ante la Guardia Civil sobre lo ocurrido y ahora solo esperamos que se haga justicia. Estamos hablando de algo muy grave porque el chico pudo perder su vida en ese campo».
Por último, Hernández aseguró que esta es su segunda etapa como presidenta del Unión Isora. «Estuve hace cuatro años y ostenté el cargo durante dos. El año pasado volví como vicepresidenta y, tras la dimisión del presidente, accedí de manera automática a su puesto. Me ha tocado un año bastante complicado entre lo del coronavirus y esto para los que realmente amamos el fútbol«, dijo con tristeza.