Por @josefelipem
Antonio Carbajal Rodríguez es toda una leyenda en México, su país natal. No hubo un portero mejor que él en toda la CONCACAF en el pasado siglo y, en una tierra de grandes guardametas como la azteca, será complicado que pueda haber otro igual. Hasta que el alemán Lothar Mathäus logró igualarle, Carbajal era el único futbolista capaz de disputar cinco Mundiales en toda la historia de este deporte, pero el portero tenía algo que lo hacía especial, que hace ponerte de su lado, el de los más débiles: solo ganó un partido mundialista..y siempre fue fiel a su país.
Nacido en junio de 1929 en León, México, muy pronto comenzó a destacar bajo los palos del Club Oviedo de su país, tanto, que el Club España puso sus ojos en él y quiso ficharlo: el precio, 11 balones de fútbol. Así, Antonio Carbajal se enrroló en el Club España de Ciudad de México. Ambos clubes eran los representativos de la comunidad española en México, hasta que en 1950, un amistoso entre un combinado de los dos equipos y la selección mexicana, que acabó en trifulca, acabó con la desaparición de Oviedo y España, teniendo Carbajal que fichar por el Club León, el de su ciudad, donde se quedaría hasta 1966, cuando optó por la retirada.
Dentro de la apasionante biografía de nuestro protagonista, el portero debutó con su selección en el Mundial de 1950, en el duelo que su equipo disputó con Brasil y que supondría el estreno oficial de Maracaná, que por aquel entonces contaba con capacidad para 183.000 espectadores. Los cariocas se impusieron por 4-0 en el primer compromiso de un grupo en el que también figuraban Yugoslavia y Suiza. México caería también ante los balcánicos (4-1) y tampoco podría con los helvéticos (2-1). Carbajal se iba de su primer Mundial sin una victoria.
Cuatro años más tarde, en Suiza, la Tota Carbajal, como se le conocía de pequeño al no poder pronunciar Toño, volvía a disputar un Mundial con México, con los mismos resultados. 5-0 contra Brasil y 3-2 ante Francia. Aquella cita mundialista fue muy extraña, porque, a pesar de que había cuatro equipos por grupo, dos eran cabezas de serie que no jugaban entre sí, por lo que la Tri solo disputó dos duelos que volvió a perder.
Suecia, en 1958, supondría una nueva oportunidad para un Carbajal que ya tenía la experiencia necesaria para ir al frente de su selección. Los anfitriones, Gales y la potente Hungría quedaron encuadrados en el mismo grupo pero los mexicanos, una nueva edición, volvieron a quedarse sin posibilidades de ganar un solo partido. Un empate a uno con la débil Gales fue su mayor recompensa. Tras ocho partidos de Mundial, el portero no había logrado estrenar su casillero de victorias, algo que sucedería en Chile donde, por otra parte, le llegaría la oportunidad de su vida.
En Chile 1962 Carbajal se convertiría en leyenda. Brasil, otra vez, España y Checoslovaquia se cruzarían en el camino de México en la fase de grupos. Como ya era casi tradición, los brasileños ganaron a los mexicanos por 4-0 y el resultado no fue mayor gracias al portero. La siguiente cita, contra España, supone uno de los recuerdos más amargos para Carbajal, ya que aquella selección española de los Santamaría, Del Sol, Puskas, Gento y Luis Suárez solo pudo derrotar a México, en el minuto 89, por un error de entendimiento entre el portero y un compañero suyo. Carbajal lloró al recibir aquel tanto, apoyado a su palo, porque se les había escapado una oportunidad histórica, que lo sería aún más porque, por fin, solo una fecha más tarde, México ganó a Checoslovaquia y, de haber empatado con España, México se habría logrado clasificar.
Santiago Bernabéu, tras su sensacional actuación frente a España, quiso ficharlo para el Real Madrid, pero Antonio Carbajal no pudo decir que sí. «Quizás fui tonto, pero si México, que era mi país, me había dado la oportunidad de jugar a fútbol y de jugar Mundiales yo no podía irme; no habría sido justo con mi país». Así que el portero se quedó para disputar su último Mundial, el de 1966, con el equipo de su país, prefirió seguir a su corazón, posiblemente desaprovechando una oportunidad histórica. En esa última cita mundialista tampoco ganaría más partidos, consiguiendo dos empates y sufriendo una derrota.
¿Qué pasó luego?
El Tota Carbajal aún vive y, tras retirarse como jugador, se convirtió en entrenador, hasta su retirada de los banquillos tras dirigir al Club Morelia. En 1999, la FIFA lo distinguió como uno de los 100 mejores futbolistas de la historia. Aún es dueño de una cristalería, la misma que abrió cuando era futbolista porque, en aquellos tiempos, este deporte no daba para vivir.
La ficha:
México: Carbajal, Del Muro, Sepúlveda, Cárdenas, Nájera, Del Águila, Reyes, Hernández, Díaz, Jáuregui y Alfredo Hernández.
Checoslovaquia: Schrof, lala, Popluhar, Novak, Pluskal, Masopust, Stibranyi, Scherer, Adamec, Masek y Kvasnak.
Goles: 0-1, min 1: Masek. 1-1, min 12: Isidoro Díaz. 2-1, min 29: Alfredo del Águila. 3-1, min 90: Héctor Hernández.
Árbitro: Dienst Gottfried (Suiza).
Incidencias: Estadio Sausalito de Viña del Mar.
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