Redacción Deporpress | Cara como jugador, cruz como entrenador. López Garai maneja buenos números en su pasado como futbolista frente a la UD Las Palmas. Como técnico, su corta experiencia en los banquillos hace que hasta la fecha solo haya vivido dos cruces contra los amarillos: ninguno de los dos acabó en triunfo.
El primer asalto –en el banco- contra el representativo de la isla vecina lo vivió en las filas del Numancia durante la campaña pasada. Allí, en el Estadio Gran Canaria, los sorianos cayeron con contundencia frente a la pegada insular: 3-0. Los numantinos buscarían venganza ocho meses después, en el encuentro de vuelta que cerraba el campeonato en Segunda, pero ambos firmaron reparto de puntos en Los Pajaritos (1-1).
Como figura protagonista y aún con las botas puestas, el ahora inquilino del banquillo blanquiazul vivió una travesía bastante positiva contra los pío-pío. Dieciséis emparejamientos –traducidos en 1.126 minutos- donde las tablas fue el signo más repetido: nueve veces. En cinco ocasiones, Garai se llevó el gato al agua, mientras que solo conoció el sabor de la derrota en dos coincidencias.
Los seis primeros cruces se saldaron con empate: primero en el Salamanca (2-2 en Gran Canaria y El Helmántico) durante la 2006/07; mismo signo en las filas del Castellón (1-1 en ambas citas) entre 2007 y 2009. Una vez aterriza en las filas del Celta, suma dos resultados positivos (1-0 y 2-0 en Balaídos) y dos tablas (1-1 en Siete Palmas).
Luego tomó rumbo al Córdoba. En tierras califas, venció en tres de cuatro: 0-1 y 1-0 en la 2009/2010, así como una ‘manita’ (5-1) en el Arcángel en un 27 de abril de 2013 donde abrió la lata para los suyos. Fue la única vez que vería puerta frente a los amarillos. En esa época, también le tocó ceder en las filas blanquiverdes (3-0 en Las Palmas), así como en su aventura con el Sporting (2-3, El Molinón).
El destino quiso que se despidiese de esta serie de cruces en los playoffs de ascenso a Primera División. Jugó en ambos: el 0-0 en el Nuevo Arcángel, así como el 1-1 en el archipiélago que les daba el billete del ascenso a la élite. Nunca más volvió a coincidir como jugador contra los vecinos.