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Capítulo VI – Extremos: Año maldito para los jugadores de banda

Redacción Deporpress | Capítulo VI – Extremos: Año maldito para los jugadores de banda. En un año irregular para el CD Tenerife, sus extremos no tuvieron una temporada destacada. Ya sea por lesiones, decisiones técnicas, estado físico o descartes, casi ninguno de ellos brilló con luz propia, siendo Luismi Cruz el único que se salva de la quema.

El gaditano acabó el curso 23-24 con unos números de cuatro goles y cuatro asistencias en 33 partidos totales, pero con la sensación de que estaba para (mucho) más. Por momentos siendo el faro ofensivo del Tenerife, el ’27’ demostró todo su potencial y desde las oficinas trabajan para retenerlo en la isla.

Eso sí, tuvo días oscuros. A finales de octubre sufrió una lesión que le mantuvo más de un mes alejado de los terrenos de juego, y en momentos fue suplente para Asier Garitano. Sin embargo, fue el extremo que mejor año tuvo en clave blanquiazul.

En el caso de Waldo Rubio, los problemas físicos tuvieron gran parte de la culpa por su mal año. Empezando la campaña como un cohete, el Tenerife disfrutó de su mejor versión durante los primeros meses, pero su lesión en Valladolid lo cambió todo.

Más de dos meses de baja, el pacense fue reincorporándose poco a poco, pero su alegría no iba a durar mucho. Cuando recuperó su sitio en el once, una nueva lesión en Albacete el 14 de abril lo volvió a parar, esta vez de manera definitiva. Así, Waldo concluyó la 23-24 con un gol y cuatro asistencias en 24 encuentros, la mayoría de ellos en los compases iniciales del curso.

Si Waldo y Luismi partían como titulares, sus recambios naturales eran Mo Dauda y Elady. No obstante, ninguno de ellos dio un rendimiento adecuado y acabaron abandonando el Heliodoro en enero. Eso sí, el jiennense recuperó la forma y brilló con luz propia en el Huesca.

Ante la salida de dos extremos, la dirección deportiva incorporó a Yanis Rahmani y a Álvaro Jiménez en el mercado de invierno. Con la idea de tener futbolistas tanto a pierna natural como a pie cambiado, los ‘nuevos’ debían dar un impulso al Tenerife, algo que nunca llegó.

El franco-argelino sí tuvo más protagonismo, aunque sus sensaciones sobre el campo distaron mucho de lo que se esperaba de él. Menos minutos tuvo el cordobés, quien sufrió también problemas físicos por el camino. Al final, ambos jugadores se marcharon de la isla sin estrenar su casillero goleador.

A raíz de que el Tenerife alcanzara el liderato en la jornada 10, los de Asier Garitano sufrieron todo tipo de infortunios. En un equipo repleto de bajas, el técnico vasco tuvo que tirar del filial para completar convocatorias, dando lugar a que algunos de ellos vivieran experiencias sobre el verde.

Quien más jugó fue Jesús Belza, titular en cuatro partidos entre octubre y noviembre de 2023. Aun dando un buen rendimiento, el grancanario volvió al filial para el tramo decisivo de temporada y acabó celebrando el ascenso a Segunda RFEF. Por su parte, Alassan también formó parte de la primera plantilla antes de que se marchara cedido al Melilla en enero.

Por último, jugadores como Teto o Álvaro Romero tuvieron muchos minutos en banda. Mención especial para el sevillano, recuperado de su grave lesión en noviembre y que apenas vio el campo esta temporada (nueve partidos, un gol).