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Capacidades sin límites

Por @beatrizpalmero

Hace muchos años, antes de que irrumpiera Michelle Alonso como estrella de la natación paralímpica canaria, cerré un reportaje en Los Cristianos con la selección nacional de natación, de la que entonces formaba parte la chicharrera Dácil Cabrera. La FEDDF (Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física) había elegido el sur de la isla para realizar allí un stage de preparación de cara al Mundial. Tenía ganas de contar cómo se preparaban estos deportistas que en aquel entonces eran muy poco conocidos.

Recuerdo quedarme con la boca abierta al ver salir de la piscina al emblema de aquella selección, el balear Xavi Torres, que tras decir adiós en los juegos de Londres, ha regresado a la piscina en Tokio para participar en sus séptimos juegos. Con 16 medallas paralímpicas en su palmarés, me maravilló ver cómo salía de la piscina de un salto pese a haber nacido con tetracofomelia, es decir, sin brazos ni piernas o “con sorpresa” como él mismo me diría. Me enamoré de su naturalidad para hablar de su físico y de su facilidad para despertar en el interlocutor una profunda admiración. Entre risas, entendí que aquellos hombres y mujeres no necesitaban compasión, tampoco la despertaban. Después de verlos entrenar y hablar con ellos solo era capaz de admirarlos. Eran el mejor ejemplo que he conocido nunca de superación y esfuerzo para alcanzar sus metas. Si un atleta olímpico es digno de alabanza por su sacrificio, cuanto más un Paralímpico, porque aparte del esfuerzo propio que supone alcanzar una competición de alto nivel hay que sumarle el de superar su discapacidad. Y hacerte olvidar que esa discapacidad supone una limitación. Porque no lo es. Las limitaciones se las ponemos nosotros muchas veces y se las lanzamos como una losa sobre sus hombros.
Con los años conocí a Michelle, a Judith, grabé partidos de tenis y de baloncesto en sillas de ruedas y siempre he sentido esa misma admiración, esa sensación de estar con personas extraordinarias, con una fortaleza que no muchos tienen… Ahora tengo la suerte incluso de compartir aulas con menores con diversidad funcional,  discapacidad intelectual o necesidades especiales. Y me siento una privilegiada por ello. Porque tengo muy presente aquella conversación con Xavi Torres y el poder del ser humano para superarse, con o sin discapacidad. Son capaces de alcanzar metas mayores de las que imaginamos, y Michelle Alonso es el ejemplo más visible que tenemos a nuestro alcance. Su superioridad incontestable para batir su propio récord mundial en Tokio nos hizo sentirnos a todos orgullosos. Su disciplina y su esfuerzo la han convertido en un referente para todos, discapacitados o no. Ojalá nos ayude a todos a cambiar la percepción hacia los discapacitados y a ser parte del derribo de sus barreras. En nuestra actitud deben encontrar un aliado.