Redacción Deporpress | Cano, la gran esperanza de Rubén Díez. El futbolista aragonés encara su recta final en su segunda salida a préstamo hacia Primera RFEF, en esta ocasión en el Ibiza, con quien está disputando el playoff de ascenso a Segunda (34 partidos jugados, un gol y tres asistencias).
Díez fue una de las grandes apuestas de Juan Carlos Cordero en la isla, a quien fichó en el verano de 2021, a cambio de un desembolso de 200.000 euros al Castellón. El mediocentro ofensivo maño ha mostrado siempre su mejor fútbol bajo las directrices de Óscar Cano, con quien podría volver a coincidir en su carrera deportiva.
Bajo las órdenes del granadino, Díez fue un pilar fundamental tanto en el ascenso a Segunda –seis goles en 29 encuentros-, como en el intento de permanencia en Segunda, donde marcó siete dianas y dio siete asistencias, lo que le valió para su fichaje por el Tenerife.
En la isla, no tuvo demasiado protagonismo con Ramis, por lo que en la campaña 22/23 salió cedido hacia el Deportivo. En La Coruña se reencontraron, ya que Borja Jiménez fue destituido en la séptima jornada y el elegido para reemplazarlo fue el propio Cano, que duró hasta su destitución a dos jornadas del final de la liga regular. Durante este periodo, el actual jugador del Tenerife marcó dos dianas y dio cuatro pases de gol.
Con un año más de contrato en Tenerife, quedará por ver si Díez vive su futuro deportivo lejos de la isla o, en cambio, su ‘padrino’ futbolístico vuelve a recuperarlo para la causa. No obstante, siempre han demostrado que sienten un respeto y admiración mutua. «Si a Rubén Díez le dan el físico de un jugador de fútbol, estaría hoy en día en Catar o habría que fusilar a Luis Enrique por no habérselo llevado -época mundialista-«, llegó a manifestar Cano para defender al jugador.