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Cada cosa en su sitio (27-5-15), por @JF_Rojas

Justo hace una semana escribía aquí con escepticismo sobre una improbable victoria del Tenerife en Sabadell. Me encomendaba a la imprevisibilidad del fútbol, un deporte cuya grandeza radica en que pocas veces sucede lo que todo el mundo espera. De hecho, pocas horas después el equipo contradijo el discurso de la temporada solucionando la victoria en veinticinco minutos de desconocida eficacia cara a la portería. El partido provocó el alivio generalizado en la Isla además de una sensación de objetivo cumplido que el fútbol, otra vez, se encargó de negarnos unos cuantos días después en Gijón. En apenas noventa minutos pasamos de la relajación al estado de ansiedad que vuelve a respirarse hoy en Tenerife.

La temporada está siendo larga, desagradable y trabada. El inventario de sucesos de los que hemos sido testigos en este puñado de meses se recordará por mucho tiempo como ejemplo de lo que no debería suceder en un club de fútbol. Era de esperar que con semejante paisaje las cosas no se resolvieran con suavidad y así está ocurriendo. Ahora el partido del domingo se presenta como la nueva oportunidad para terminar con la agonía pero se hace complicado reanudar el camino cuando uno se ha convencido de que lo había completado. Los futbolistas habrán de recuperar el estado de exaltación e intensidad con el que se presentaron en Sabadell porque de lo contrario no será suficiente para vencer.

Es difícil saber con antelación si conviene jugarse el partido de la temporada contra el Betis. En el fútbol cada cosa tiene una lectura pero también su contraria. Por eso sólo el resultado podrá ofrecernos con certeza cuál es la opción correcta. Si el Tenerife se salva el domingo ganando a los sevillanos daremos por buena la teoría de los que defienden que convenía un rival resacado y sin intereses en la competición por mucha calidad que tenga. Si en cambio las cosas no van como esperamos otros se llenarán de razón asegurando que en este deporte suele ganar el mejor y por eso nunca es aconsejable enfrentarse a un rival tan bueno. Como siempre, todas las opiniones son válidas pero será el balón el que ponga cada cosa en su sitio.