Redacción Deporpress | Buñuel: «No supe de la gravedad hasta que vi las caras de mis compañeros». El defensor exblanquiazul tuvo que pasar por quirófano tras un fuerte golpe sufrido ante el Deportivo, en el que sufrió cuatro facturas por el golpe. Ahora, ha vuelto a los terrenos de juego ya recuperado, con una máscara protectora para proteger la zona del golpe. Estas fueron sus palabras en una rueda de prensa concedida este miércoles.
Qué recuerda de la desafortunada jugada.- “Recuerdo que el centro venía llovido. Hago el gesto con la cabeza para dar fuerza al balón y desplazarla lejos. Es justo cuando aparece el jugador del Deportivo e impacto con la parte más dura de su cabeza. A partir de ahí, no pierdo el conocimiento pero sí la noción del tiempo. No sabía muy bien qué estaba pasando hasta que ya me levanté del campo con los servicios médicos. Fui hacia la zona de banquillos. En ese momento, estaba un poquito mareado pero no sabía la gravedad del golpe hasta que vi un poco las caras de mis compañeros, quienes estaban asustados. Ahí me di cuenta de que la hería tenía que ser importante. Entré al vestuario y me cocieron la zona del párpado. Tuve que esperar a ser trasladado al hospital. Mis compañeros me respaldaron desde el primer momento. Sí recordaba que había despejado el balón, por lo que me fui con esa tranquilidad. En la tranquilidad, escuché el gol del Deportivo y me puso de mal humor”.
Traslado al hospital.- “Me realizaron las pruebas y me fui enterando poco a poco de lo que pasaba. Desde el primer momento, me sentí arropado por los compañeros y por el club. A pesar todo, me siento privilegiado por sentir todo ese cariño, que fueron impresionantes. Me siento querido y valorado”.
Qué pasó por su cabeza.- «Cuando ves las imágenes y las pruebas, te das cuentas de que no es ninguna broma. Afortunadamente, solo quedó en la fractura. Todavía tengo sensibilidad y secuelas en la zona, pero no se ha visto afectado gravemente. Las 48 horas después en el hospital fueron terribles, con una inflamación tremenda y mucho agobio, ya que te han metido cuatro placas en la cara. Mi familia estuvo conmigo y también gente del club que vino a visitarme. Luego, cada día iba viendo el progreso, sintiéndose cada vez mejor».
Cuando se vio reflejado.- «Estaba tirado en la camilla y lo primero que se me ocurrió fue hacerme un ‘selfie’ para mandárselo a la familia (ríe). Es la primera vez que me vi. Se fue inflamando cada vez más. En ese momento, la nariz estaba completamente desviada. Antes y después de la operación me iba sacando fotos para ver la evolución. No hemos llegado todavía a mi cara normal, pero estamos en ello (ríe)».
Sus palabras con Pablo Vázquez.- «Desde el primer momento buscó ponerse en contacto conmigo. Se preocupó mucho por mi estado. Vino al día siguiente al hospital, esperando hora y media para intentar verme, pero no pudo. Al otro día, volvió junto a un compañero mío en el Tenerife que estaba jugando en el Deportivo. Estaba preocupado por mi estado y le daba rabia que hubiera salido tan afectado, pero le dijo que esto es fútbol y que pudo pasar al revés. Son gajes del oficio. No tiene ninguna culpa y le agradezco todo su interés. Él se llevó ocho grapas».
Qué echa más en falta.- «Ahora mismo estoy bastante bien. Es cierto que en esa zona tengo poca sensibilidad. Tengo algo de visión doble cuando miro hacia arriba, pero hago vida normal. Por tanto, no echo nada mucho de menos. Quizás, mirarme al espejo y reconocerme, pero nada más».
Cómo se siente en la vuelta al trabajo.- “Ilusionado como si fuera el primer día. Cuando me hicieron las pruebas y pasé por quirófano, los plazos que me dieron fueron mayores. Estaba mentalizado con que ese proceso podía ser más largo, pero la evolución está siendo buenísima. Verme con los compañeros, con la máscara y entrando poco a poco en el grupo me hace sentirme futbolista de nuevo. Es una ilusión enorme. Tengo ganas de ayudar al equipo desde dentro, ya que desde fuera se sufre más. Espero poder hacerlo dentro de poco”.
Miedo a otro golpe.- “Si soy sincero, en el primer entrenamiento me dieron dos manotazos y también despejé un balón de cabeza. Pero el miedo no va mucho conmigo. A la primera que tuviera la oportunidad sabía que metería de nuevo la cabeza. Es mi manera de entender el juego. Es una de las cualidades que me define como jugador y persona, yendo con ímpetu a todas las jugadas. Debo ir ganando confianza en esas acciones, ya que han pasado solo cinco semanas desde la operación, pero las fracturas están reforzadas con placas de titanio, además de la protección de la máscara. Es cuestión de ir cogiendo confianza”.