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Brujería

Por @josefelipem

La noticia llegó a los medios europeos más como una curiosidad que como un suceso. El titular no podía ser más llamativo: «Un rayo fulmina a un equipo de fútbol en el Congo». Y así fue. El 29 de octubre de 1998, un rayo alcanzó a 11 jugadores, que resultaron muertos, durante la disputa del  Bena Tshadi y  el Basangana. Pero algo llamó la atención de todos: los fallecidos eran todos del equipo local, a pesar de que los visitantes se encontraban también sobre el césped el mismo momento.

Aquella tarde llovía en la región de Kasai, en la República Democrática del Congo, justo antes de comenzar el partido. Es algo habitual en muchos lugares, también en África, que la lluvia, aunque cuantiosa, no haga peligrar el desarrollo de un encuentro de fútbol, así que ambos equipos decidieron jugar. La lluvia se convirtió rápidamente en granizo y la tormenta se dejó sentir sobre un terreno de juego en el que los dos equipos seguían a lo suyo. No fue hasta mediada la segunda mitad, con un marcador de empate a uno, cuando un rayo cayó justo sobre un césped absolutamente anegado de agua. La imagen fue escalofriante, los dos equipos y el trío arbitral caerían fulminados sobre el terreno de juego hasta que, poco a poco, alguno de aquellos futbolistas comenzaron a levantarse del mismo. Solo lo hicieron jugadores del Basangana por lo que la afición achacó todo a un posible caso de brujería.

Según la crónica de aquella tragedia que apareció en el periódico L’Avenir de Kinshasa, recogida posteriormente por larepublica.com, el rayo «mató de golpe a 11 jóvenes jugadores de entre 20 y 35 años que disputaban un partido de fútbol. Los atletas de Basanga curiosamente salieron indemnes de la catástrofe». Como sucede en buena parte de África, la brujería es algo habitual, aún más en países como el Congo, por lo que el Bena Tshadi acusó a su rival de haber llevado a cabo este tipo de prácticas para que aquel rayo matara a todos los miembros de su oponente.

«Dígame la probabilidad que existe de que un rayo mate solo a un equipo, dígamelo», gritaba la madre de uno de los futbolistas fallecidos, todos ellos de entre 20 y 35 años, tratando de buscar una explicación alternativa a toda aquello. Lo cierto es que el suceso, como hemos dicho al principio, no pasó de ser un apunte curioso en la prensa internacional y en el Congo, país azotado por la guerra, no se llegó a desarrollar ningún tipo de informe oficial, por sorprendente que parezca. Allí se había dictado sentencia para muchos: aquello fue cosa de brujería.

¿Qué pasó después?

¿Tiene alguna explicación lo ocurrido más allá de la mágica? La que más parece aproximarse, o dar algún tipo de razonamiento lógico, es que los jugadores del Basangana utilizaban todos tacos de goma, en lugar de metálicos, en el momento en el que el rayo impactó con el césped. Eso explicaría vagamente lo ocurrido aunque dicha explicación tendría también bastantes lagunas. Otra de las suposiciones es que alguno de los materiales del equipaje del equipo fallecido condujera la electricidad de manera más rápida que la de su rival, pero tampoco parece demasiado concluyente. Lo que sí parece claro es que, al tratarse del Congo, de África, lo ocurrido no tuvo una trascendencia tan grande como otras desgraciadas que han azotado al mundo del fútbol.