Redacción Deporpress | Cada una de las Federaciones asociadas a la FIFA que tienen representación en el Mundial recibió un número de localidades para todos los partidos del campeonato en los que juegan sus respectivas selecciones. En el caso de la gran final, que se jugará el próximo domingo en Maracaná a partir de las 21 horas, el máximo ronda las 5.000 entradas para la Asociación Argentina y la Federación Alemana.
El resto de las localidades se las reservó la FIFA para repartirlas entre sus compromisos y ponerlas a la venta durante el pasado mes de febrero. Obviamente las localidades se agotaron rápidamente. Eran unas 50.000 entradas que oscilaban entre los 320 y los 720 euros cada una. La FIFA informó de que alrededor del 60 % de los compradores de entradas para la final son brasileños, que estaban convencidos de que su selección estaría en esa final.
Así que la única manera que queda para poder acceder a Maracaná es a través de la reventa, sobre todo comprando esas entradas a tantos brasileños decepcionados con la eliminación de su equipo contra Alemania. A pesar de que la FIFA se está aplicando intensamente contra la reventa en el propio territorio, el escándalo de la venta de entradas de forma ilegal ha sacudido al propio organismo, después de que se conocieran públicamente que entradas nominales otorgadas por la propia FIFA hayan sido revendidas e, incluso, falsificadas. El director de la empresa Match, que se encargó de la comercialización de estas entradas, Ray Whelan fue detenido en Río de Janeiro. A pesar de ello la reventa sigue funcionando. Ya en semifinales se pagaron hasta 1.500 euros por entradas en reventa, mientras que para la final se está alcanzando ya precios que alcanzan los 4.000 euros, y todavía quedan dos días para el día de la final.