Redacción Deporpress | ¿La desdicha de unos es la felicidad de otros? No en el caso de Antoine Griezmann. El extremo de la Real Sociedad se ha aupado a la titularidad con la selección francesa tras la baja de Franck Ribéry, aunque a él le hubiera gustado poder actuar junto al mejor futbolista francés de los últimos años. Sin embargo, tampoco hay que exagerar: el jugador de la Real Sociedad no está triste por haber podido estrenarse en la Copa del Mundo: “Si me hubiesen dicho que iba a ser titular en este partido, no lo habría creído”, confesó el futbolista a la web fifa.com después del exitoso estreno de los bleus frente a Honduras (3-0). “Pero en el fútbol todo puede pasar muy rápido. Había que estar preparado”.
En la noche de ayer viernes contribuyó, saliendo desde el banquillo, a la victoria (2-5) ante Suiza, en un gran encuentro de los galos, que demostraron que van a por todas en este Mundial con una buena combinación de jugadores experimentados y jóvenes talentos.
La trayectoria de Griezmann ya apuntaba a la selección absoluta, tras brillar en las categorías inferiores, sobre todo en la Copa Mundial Sub-20 de Colombia 2011 —torneo en el que Francia fue cuarta—, y luego con los sub-21. Tenía todas las ventajas de la juventud, especialmente la despreocupación, aunque también los inconvenientes. Una desafortunada salida nocturna no autorizada durante una concentración antes de un partido crucial de los bleuets le valió recibir una suspensión de todos los combinados nacionales desde noviembre de 2012 hasta el 31 de diciembre de 2013.
Fue un duro golpe para un jugador que estaba destacando en ataque en un momento en el que los delanteros tricolores se encontraban en bajo estado de forma y Francia pasaba apuros en la competición preliminar de Brasil 2014. No participó en ningún encuentro de la campaña, ni siquiera en el decisivo triunfo sobre Ucrania de la vuelta de la repesca (3-0). Aun así, Didier Deschamps siguió pendiente de él, y decidió darle la alternativa contra los Países Bajos en cuanto cumplió su sanción. “Me siento muy bien integrado en este equipo”, asegura, apenas tres meses después de su debut. “En todos los equipos en los que he jugado he tratado de integrarme siempre, bromeando con los compañeros, y pasándomelo bien con ellos, dentro y fuera de la cancha”.
En busca de la confirmación
Se aclimató tan bien que el seleccionador no dudó en incorporarlo a su lista de 23 hombres para viajar a Brasil, a pesar de que su experiencia internacional se limitaba a un solo encuentro. Los siguientes serían en los choques de preparación, y permitieron a este vasco de adopción inaugurar su cuenta anotadora ante Paraguay (1-1). “Ya me sentía bien en el equipo, pero ese gol me dio todavía más confianza”, admite el jugador nacido en Mâcon, y al que no quisieron varios clubes franceses, por considerarlo demasiado frágil físicamente. “A partir de entonces empecé a asumir más riesgos y a probar suerte más a menudo”.
Así fue contra Honduras. Desde el extremo izquierdo, Griezmann probó el disparo muchas veces, llegó a enviar un balón contra el larguero y combinó a la perfección con Karim Benzema. “Es un atacante fantástico. Cuando tiene confianza, como ante Honduras, resulta indispensable para el equipo”, considera el goleador txuri-urdin, acostumbrado a jugar por la derecha o en el centro con su club. “Intento encontrarlo siempre que puedo, combinar con él y darle buenos pases. ¡Pero aunque se le envíe un misil él conseguirá controlarlo! Es lo que lo convierte en un jugador de gran clase”.
Y puede que pronto sea él quien reciba esos elogios si continúa rindiendo al mismo nivel. “Tiene una buena complicidad técnica con los demás, sobre todo en ataque. Tiene calidad y frescura, un perfil diferente al de los otros jugadores”, comenta Deschamps. “Lo está descubriendo, era su primer partido en un Mundial. Lo que ha hecho está muy bien, pero ahora debe confirmarlo”.