Por @juanjo_ramos
La victoria ante el Rayo Vallecano sutura heridas y da margen a Fran Fernández para mejorar el funcionamiento del equipo, que sigue estando lejos de lo deseable. Conviene atacar esos defectos. Pero en el partido también hay brotes verdes. Es necesario tenerlos igualmente presentes.
Sin balón le está costando al Tenerife ajustar su presión, juntarse como bloque para tener las ayudas cerca, ganar duelos y segundas jugadas e incluso imponerse en la estrategia. Después del 1-0, se hundió cerca del área y permitió el anulado 1-1. Su respuesta distó de la deseada, pero representó sus dificultades para controlar lo que sucedía en el partido. Casi nunca lo consiguió.
Poniéndole nombres al asunto y entendiendo que el once de ayer es punto de partida, Zarfino y Vada pueden llegar a ser claves. El uruguayo sigue mejorando a medida que alcanza su pico de forma, pero le falta coordinación con Aitor y algo de orden, así como precisión en las circulación. Es un jugador de perfil Paulinho: músculo y llegada. Igual le estamos pidiendo demasiado en otros aspectos. El argentino necesita ritmo para ganar protagonismo.
Sus alternativas, Ramón Folch y Borja Lasso (cuando se recupere) son viables. Se ganaría oficio con el primero, pero se perdería llegada. El segundo es caballo ganador, pero viene de casi 11 meses parado. El tiempo dirá.
Porque con balón, el Tenerife es un equipo plano. No elabora bien porque carece de precisión y ritmo en la circulación. Sus centrales no rompen líneas, sus medios de banda no se perfilan correctamente y Aitor se ve solo para iniciar. Quizás por eso, el equipo intenta saltarse pasos… y lo hace mal.
Por tanto, solo se libera cuando puede correr, como ayer en el 1-0 y la acción previa Bermejo-Sol. El margen de evolución es notable en este aspecto y Fran Fernández tiene de todo: llegador (Bermejo), regateador (Shashoua), oficio (Nono), desborde (Suso), verticalidad (Jacobo)… Acabará encontrando el once.
Además, ha encontrado su nueve. Fran Sol está un escalón por encima de sus compañeros. Es pura potencia, tiene la portería entre ceja y ceja y comprende el juego. Sin jugar a ser adivino, pinta como ese fichaje diferencial que cada año se buscaba.
Hay por tanto mimbres para hacer el cesto, pero mucho trabajo antes de que esté terminado. Creo que el técnico es consciente, pero por sus palabras en la previa también diría que comenzaba a acusar la presión. Y eso sin público y con la excusa del mercado sin cerrar hasta esta semana.
Conviene darle margen para trabajar y tranquilidad alrededor. Pero desde la exigencia. Siendo justos con el técnico, lo de ayer parece una idea de partida más coherente y la gestión de los cambios dio sus frutos. Ahora falta que cale más su mensaje.
P.D. Estamos echando mucho mucho de menos a Luis Milla. En especial Aitor Sanz. Pero conviene no exigir a los nuevos lo que él daba y elegir bien el compañero de viaje para el 16 y sus atribuciones. Ahí puede estar la clave para que el equipo coja velocidad de crucero.