Redacción Deporpress | Bola extra para Garitano. El entrenador del Club Deportivo Tenerife lo seguirá siendo después de un partido en el que su equipo fue como el doctor Jeckyll y míster Hyde. Firmó el Tenerife una muy buena primera parte, especialmente en su primera fase para después diluirse ante un Eldense necesitado de empatar el partido, y terminar los locales encerrados en su área y pidiendo la hora
Si en la primera hubo una gran circulación y el ‘triángulo’ en el centro del campo compuesto por Aitor Sanz (increíbles primeros 45 minutos del capitán) , Alexandre y Roberto López, en la segunda el equipo se difuminó y empezó a sufrir y hacer sufrir a la afición. El 16 tiró del carro y ‘salvó’ la cabeza de su entrenador en un ejercicio de maestría continuo. Pero hay carencias, muchas carencias. Demasiadas. Lo peor es que al final se queda uno con la sensación de que lo visto en la primera parte es el espejismo, y no la realidad. Que ese juego debería ser el habitual para una plantilla así, el día a día y no la excelencia o la excepción a la regla.
Desaparecieron en las alas Rahmani y Álvaro, desperdiciando este último una inmejorable ocasión para el 2-0. Garitano puso cemento en el centro del campo con Bodiger y Teto en lugar de los talentosos Corredera y Rahmani en un mensaje claro a su equipo: cerrar el partido y los tres puntos. El mensaje caló y el Tenerife terminó defendiendo la ventaja ante la desesperación de una afición que silbó a su equipo en el tramo final a pesar del triunfo…y que intentó el club mitigar poniendo a todo volumen el himno del club nada más pitarse el final del partido (¡En fin…!).
Los menos de 13.000 espectadores son un aviso (cierto es que los lunes es más complicado llenar el estadio) de que las cosas no marchan y los seguidores están hastiados. Que este triunfo no sea, por favor, un mero parche a una situación que sigue siendo muy gris.