Por @Ivanvillanua
50 años juntos, saliendo hacia adelante. A veces sonriendo y, cuando peor se ha pasado, con una lágrima en los ojos. Pero siempre unidos. Da igual cuan fuerte hubiera sido la tempestad. En equipo, Diego y Chana han cumplido medio siglo en compañía. Y este fin de semana lo celebran con sus hijos, amigos y, además, yendo a ver al equipo de toda su vida: el Tenerife.
Desde que las gradas eran de madera (como las guaguas), hasta hoy han pasado muchas cosas. Por eso, vale la pena reconocer públicamente el amor de dos personas por unos colores que siempre han estado ahí cuando el club los necesitó. Reconocer su pasión por el Tenerife y, de paso, agradecer su cariño a quien suscribe. El suyo y el de sus hijos.
Diego y Chana son el ejemplo de toda una vida de la institución tinerfeña. Un club por el que han pasado varios presidentes, cientos de jugadores y miles de anécdotas. Seguro que ustedes tendrán algún momento concreto en vuestra memoria. Una imagen con la que describir por qué uno es blanquiazul.
El mío, el gol de Hugo Morales en Leganés y cómo lo viví fuera del estadio porque, a esa hora, tenía que entrar en directo para la tele. Vamos que me lo perdí en vivo pero lo pude escuchar en la voz de Juan Carlos Castañeda que me hizo soltar alguna que otra lágrima de felicidad en ese momento.
Las Bodas de Oro de dos buenos amigos me sirven de excusa para hacerles ver, a todos los que me leen, que pase lo que pase el Tenerife siempre seguirá por encima de todo. Que cada temporada es un motivo diferente para ilusionarse o para encontrar el debate donde, incluso en ocasiones, no existe.
Este año ya hemos tenido varios: desde el juego de Cervera hasta el futuro del sillón de la última planta del Callejón del Combate. Y somos los medios de comunicación los que le echamos más o menos sal y pimienta para que ustedes se coman las noticias mejor o peor sazonadas. Lo imporante, al final de todo, es que sigamos yendo al campo, que sigamos apoyando al Tenerife y que vibremos cada quince días sentado en nuestros asientes. Eso es lo que da la vida. Que yo, o cualquier otro colega, les recomiende o no quién debe ser el futuro presidente termina siendo minucia. Que se lo digan a Diego y Chana, que futbolistas y follones en la historia del club habrán visto ya unos cuantos. Y ahí seguirán pase lo que pase. Unidos una vez más. Aprendamos, de ellos, lo verdaderamente importante.