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Bocazas (6-12-13)

Por @pabloalbelo

Una vez más, y ya van unas cuantas, hemos podido asistir al espectáculo canarión llevado a su máxima expresión. Una vez más, y ya van unas cuantas, hemos visto como desde la Isla de enfrente se pretendía pisotear nuestro nombre y a nuestro equipo sin darse cuenta, una vez más, que los derbis son partidos donde puede pasar de todo. Partidos donde dan igual las trayectorias y donde el potencial futbolístico queda en un segundo plano. Y es que, después de 12 años sin ganar en el fortín blanquiazul, hay quien todavía pretende hacerse el héroe.

Sergio Lobera, al que no tengo el gusto de conocer, se desmarcó esta semana con unas declaraciones desafortunadas. Entiendo los esfuerzos de sus adláteres por defenderle, por decir que sus declaraciones se habían sacado de contexto y que lo único que queríamos en Tenerife era calentar el derbi. Señores, Lobera dijo lo que dijo: que su fútbol era mejor que el del Tenerife y que si jugaran así en Las Palmas los aficionados pitarían ante la exigencia del público amarillo. Ni contextos ni gaitas. Lo dijo y punto. Y eso, lógicamente, te deja en evidencia cuando no eres capaz ni de poner en aprietos a un recién ascendido salvo en dos acciones a balón parado.

Los acólitos amarillos, alguno de la radio oficial incluido, que se empeñaron en acusar a periodistas tinerfeños de que en Tenerife solo queríamos calentar el derbi con las declaraciones del técnico, están ahora calladitos. Después del meneo no se atreven a abrir la boca ni para criticar las asquerosas prácticas de Ángel o Nauzet Alemán, quienes debieron acompañar a Barbosa antes de tiempo a vestuarios. Mezquinos y rastreros se dedicaron a sacar de quicio y castigar a Ayoze Pérez, al pibe, conscientes de su veteranía y del baño que les estaba metiendo el rival y descargando su amarilla frustración en un chico que seguramente no se revolvería para desencadenar una bronca sobre el campo.

Ahora que todo ha pasado no leerán, al menos en mí, que “prepárense en la vuelta”, que “allí vamos a machacarlos también” y ese tipo de cosas. Porque en el fútbol hay que ser prudentes. Y aunque les recuerde que de los últimos 14 derbis solo han ganado dos, porque hay que recordárselo, esto es un deporte donde en 90 minutos puede cambiar mucho la historia. En Tenerife no hay personas que hablen más de lo que aconseja la discreción, y por eso queremos seguir nuestra racha de victorias ligueras, ir a Córdoba a ganar y a continuar con el buen trabajo que está desarrollando Álvaro Cervera. Un entrenador, por cierto, mucho más prudente hasta en sus declaraciones. Un ejemplo, sin duda.