Por @AleixValero
No hay nada como una victoria épica para relajar el nivel de tensión en el entorno del CD Tenerife y disfrutar de una semana en la que solo se vaya a hablar de fútbol y haya buen rollo…hasta el próximo tropiezo, que espero que no llegue, al menos pronto.
La cara y la cruz de la moneda contra el Alcorcón. Así es el fútbol. Cinco minutos de pena, de sensación total de vacío y ridículo y otros cinco de éxtasis, heroicidad y hacer posible lo imposible ¡Cómo puede cambiar la vida en tan poco tiempo!
Uno se pone a pensar cómo hubiera sido la semana si el Tenerife no hubiera completado la remontada y se echa a temblar, mientras que otros que se frotaban las manos tendrán que guardar las armas un ratito. Es curioso cómo el amor por el Tenerife se puede vivir de formas tan diferentes, desde barreras enfrentadas, porque uno quiere suponer que, en el fondo, incluso estos últimos se alegran por las victorias blanquiazules.
Lo cierto es que meterle tres goles en apenas unos minutos al Alcorcón, que solo había recibido otros tres en nada menos que diez partidos completos es un subidón de adrenalina que ya estamos deseando que llegue el sábado para ver si, al fin, hacemos otro ‘acto heroico’; ganar fuera de casa desde que lo hiciéramos en abril.
El reto será de nuevo complicado. El Numancia ha ganado tres partidos en casa, y los tres por un gol a cero. Los Pajaritos es el campo de Segunda (junto al Carranza), en el que menos goles se han visto esta temporada.
Correrán en la previa los tópicos periodísticos de “será un partido cerrado”, “se decidirá por pequeños detalles”, “el balón parado puede ser lave”, “las defensas se impondrán a las delanteras”, “¿mejor con cuatro o cinco atrás?”, “dos mediocentros o tres”… Pero qué gusto poder hablar, vaticinar, presuponer, elucubrar, simplemente de lo que pueda pasar sobre el verde durante una semana.