Redacción Deporpress | Rubén Baraja, el ya entrenador del CD Tenerife, no tiene reparos en reconocer que Rafa Benítez, exentrenador también de los tinerfeños, a los que ascendió a Primera División, dejó una huella en su fútbol y su metodología posterior en sus inicios como preparador.
En el artículo que el propio Baraja publicó en la web de entrenadores The Coaches Voice, uno de los pasajes habla particularmente del significado que le dejó Benítez: «Ya antes, como jugador, fui tomando ciertas referencias de los entrenadores que tuve. Uno de los más importantes fue Rafa Benítez (abajo), con el que tuvimos tres años espectaculares en el Valencia. Ganamos dos Ligas y una Copa de la UEFA.
Rafa me dejó una base con la que poder desarrollar mi perfil como entrenador. Un equipo sólido en defensa, agresivos en la presión y con velocidad en el contragolpe, entre otros muchos aspectos tácticos. También la profunda dedicación del entrenador en el trabajo diario y en la gestión del grupo.
Con Rafa aprendí muchas cosas, desde las que pueden ver los ojos de un entrenador a las que no. En el Valencia fue pionero en el análisis. Recuerdo que instaló ocho cámaras en la ciudad deportiva de Paterna. No te podías escapar. Si no dabas el máximo cada día, lo vería ahí. También en el cuidado del jugador, con la alimentación –nos pesaba cada día- o la gestión del descanso.
Con él descubrimos las llamadas rotaciones. “Es mejor jugar 40 partidos a un nivel máximo que 60 en los que, por momentos, no estés dando tu mejor nivel», nos decía.