Redacción Deporpress | Una de cal y otra de arena. Los blancos y negros han sido una constante dentro del seno del Real Zaragoza desde su descenso a Segunda División en 2013. Si el curso pasado, solo el frenazo en seco por la pandemia evitó lo que parecía un «este año sí», donde los blanquillos marchaban lanzados pero volvieron tras la Covid-19 con una crisis de resultados, la reinvención de este curso está siendo un quebradero de cabeza para Rubén Baraja. Con las pérdidas de jugadores claves como Luis Suárez o Raúl Guti, el ex del CD Tenerife empieza a ser discutido. Porque las urgencias en La Romareda llaman pronto a la puerta si no existen resultados, ya que solo Alcorcón y Lugo alcanzan más temporadas ininterrumpidas en clave de plata de forma consecutiva.
Con ocho créditos en seis partidos -dos menos que el resto por el descanso en las dos primeras jornadas-, el ‘Pipo’ empieza a ver las orejas al lobo. Además, uno de esos duelos se ganó en los despachos: al Alcorcón, después de que le diesen la razón por alineación indebida en los alfareros. Con una imagen preocupante, donde el colista Sabadell estuvo a punto de hacerle el lío en su propio campo, las dudas crecen conforme avanzan las jornadas.
Así, la colcección de críticos aumenta. Después de sus buenos números en la Isla, el técnico vallisoletano no quiere desaprovechar esta oportunidad de oro frente a uno de los banquillos grandes de Segunda, pero la memoria en el fútbol es corta. Si el CD Tenerife se convirtió en la recuperación de crédito como entrenador, justo ahora podría convertirse en el verdugo que le diese el golpe definitivo. Según apuntan desde diferentes medios de Aragón, su futuro dependería de los cuatro siguientes partidos: Mirandés, Mallorca, Girona… y Tenerife en el Heliodoro.