Redacción Deporpress | Ballesteros habla de Heynckes y de su etapa en el Tenerife. El que fuera jugador blanquiazul en los años 90 (1996/2000) se dedica actualmente a labores en un negocio familiar, dentro del sector de la ganadería y de la agricultura, además de sus funciones en el fútbol base del Levante. Repasó su etapa futbolística y su actual vida en una entrevista concedida a Relevo.
Su nueva vida en el sector primario.- “Mi padre y mi madre siempre se han dedicado a la ganadería. Cuando dejé el fútbol, pasas más tiempo con la familia, ves cómo funciona y vi que encajaba en lo que quería. Reviso la nave todos los días, estoy pendiente de los limones y los árboles, reviso goteros, podo, recojo, abono o estoy sulfatando… es continuo. Y con los animales, más de lo mismo. Es más mecánico todo, como un día a día, una rutina, pero también con grandes responsabilidades. La vida de un futbolista es más cómoda”.
Jupp Heynckes.- “Cuando en el sorteo sale el Tenerife, vienen antes a vernos en dos o tres encuentros. Coincide con una fase donde estoy bastante bien, jugando y donde también hice varios goles. Los informes que pasaron de mí fueron positivos. En la ida, ganamos 1-0 e hice una buena actuación. Viendo la plantilla de aquel Tenerife, entiendo que pudiera encajar… pasé de lateral derecho a central, mediocentro. Él era proclive a plantillas más cortas, con gente joven de la cantera. Le estoy bastante agradecido porque fue especial para mí por sus consejos, quedarse conmigo cuando terminaban los entrenamientos, hacer trabajos individuales. Ahora está de moda, pero él lo hacía hace 25 años, junto a Ewald Lienen, que estaba de segundo. Me hicieron mucho bien”.
El alemán, clave en su carrera.- “Puso mucho empeño conmigo en la coordinación. Nos centrábamos en trabajos individuales y golpeo de balón. Era meticuloso, insistiendo en golpeos limpios, donde el balón debía ir a ras de césped, golpeando de una manera concreta. Me dijo también que tuviera cuidado con los zumos; supongo que sería por el azúcar, ya que me bebía uno tras otro”.
Hace una pretemporada lesionado con el Tenerife.- “Estaba roto –se había lesionado con la selección-. Fuimos a La Palma, donde subimos montañas y yo estaba con la cadera rota, completamente cojo. Pero me decía: ‘si es solo dolor y no tengo nada, debo aguantar’. Estuve así tres meses. En Tenerife, empezaron a dudar porque meses antes había salido una oferta un de un equipo de Inglaterra, negándose rotundamente. Pensaba que no quería jugar y me quería ir. No me gustó. Con el doctor estuve bien al principio, pero luego pareció dudar y le dije que me hiciera una placa ampliada. Me pinché un mes, ya que me comentaba que era de la ciática. Luego, que si una inserción del isquio y, cuando hacemos la radiografía, me confirman que lo tengo roto. Les dije que yo no me había nada con ellos y hablé con Pavel Hapal, un checo que venía de Alemania, y él me dijo que fuera a ver al médico del Bayern, que era buenísimo. Y me marché a Alemania. No quisieron pagarme el billete, así que fui sin saber inglés ni francés”.
Solo en Alemania.- “Me pillé un avión solo y me fui a Múnich. Funcionaba por señas, chapurrando cosas. Llegó un punto que no entendía nada y llamé al club para preguntar si alguien en la oficina sabía inglés y podría traducirme”.
Ni una disculpa.- “Nadie me ofreció una disculpa por dudar de mí. Además, ese año bajamos a Segunda. Terminé jugando los últimos encuentros con el equipo desahuciado. Fue una pena”.
La oferta del Southampton.- “Seis millones de euros en el 98 era mucho dinero. Había apostado bastante fuerte. Me hubiese ido encantado porque me motivaba mucho, pero debo puntualizar que estaba muy a gusto en Tenerife”.