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Aurinegros, por @ivanvillanua

No ha sido nada fácil llegar hasta aquí. Mucho frío en San Benito. Muchos viernes de sangre, sudor y lágrimas. Muchas temporadas viviendo con lo que se podía, sin llegar a más que lo que permitía un crédito, un calendario o alguna rifa de turno. Ser aurinegro es tener en el ADN la necesidad de sufrir por encima de todo. Pero todo tiene una recompensa y tarde o temprano llega.

Desde Pepe Cabrera a Aniano, de Hernández Rizo a Martínez y ahora Vidorreta. De Philips a White. Todos son culpables de este cénit. Responsables de haber escrito lentamente la emocionante historia de un club que llegó a tocar el suelo. Que ahora vive en la gloria. Rey en Europa, respetados en España, este Canarias no es aquel inocente equipo que salía al campo a pasarlo mal. Ahora todos le respetan. Ahora es ganador. Es aurinegro. Unas veces brilla, otras oscurece. Que les quiten lo bailado a partir de ahora.

Mi más sinceras felicidades a Juanka, Javier, Antonio y muchos más que lo viven a tope. Pero por encima de ellos a Chana y Diego. Que no han dejado a su equipo ni en las malas ni en las buenas. El Canarias se merecía algo así. Quizá no vuelva a repetirlo pero ahora lo ha logrado y eso no se lo quitará nadie.

Siempre vacilo con mis amigos que «solo los laguneros sabemos lo que se siente». Es ya un sentimiento global, de toda la isla. Ser del Canarias es un orgullo, disfrutemos de ello ahora. Y pase lo que pase. Lo dictan las normas no escritas en el baloncesto: humildad, familia y sentimiento. Que no decaiga nunca.