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‘Atlético’ Tenerife

por @juanjo_ramos

El Tenerife del pasado domingo en Valladolid no hizo dejación de funciones ni le faltó interés o actitud, pero no fue el de las dos jornadas anteriores. Puede que, como decía José Marí García, el elogio debilite y esas buenas sensaciones ante Zaragoza y Barcelona B pasaran factura en Zorrilla. Puede que el rival empezara a ver a los blanquiazules como un equipo difícil de superar y se empleara a fondo para lograrlo, con ese plus de intensidad que se trata de imprimir cuando te sientes inferior. No lo sé. El caso es que ese día el Tenerife no fue el Tenerife.

Tres días después en Vallecas sí. ¿Qué cambió? En mi opinión, la actitud defensiva. Atrás quedaron la presión desajustada, las líneas separadas o la falta de ayudas. El de ayer fue un bloque uniforme, que mordía desde la primera línea (Brian Martín fue una excelente cabecera de presión). Y esa presión alta funcionó porque todos dieron un paso adelante, fueron agresivos y decididos. No faltó concentración ni hicieron falta esfuerzos de muchos metros (Vitolo y Aitor necesitaron abarcar mucho terreno en el partido anterior) para llegar a cerrar o hacer las ayudas a un compañero. Salvo algún pequeño detalle (Nahuel necesitaba asistencia con Lass y tardó en llegar), el Tenerife funcionó como un acordeón. No solo en lo que Cholo Simeone llama el “primer momento” defensivo, sino en el segundo. Esto es, superada la presión alta, en el repliegue. A partir de ahí, se construyó la victoria.

No nos engañemos. El fútbol de hoy no es toque y ataque. Eso es una fórmula para llegar a la portería contraria, una elección para cuando estés en posesión de balón. Pero el funcionamiento del bloque y, posiblemente, el éxito de un proyecto viene definido por la capacidad para contrarrestar el juego del rival y evitar daños. Si a esa primera parte añades unas gotas de calidad, poco que mejorar. Eso fue el Tenerife ante el Rayo. Un armazón defensivo prácticamente impenetrable que, tras robo, se convertía en vértigo y ataque. Funcionando así veremos más pases como el de Malbasic (¡Qué pinta tiene!) en el 0-3, más goles como el segundo o tantos espacios para crear peligro como durante toda la primera parte del duelo copero.

Cuando hablan de espectáculo, uno piensa en el Barcelona de Guardiola, la España de Aragonés  y Del Bosque o incluso el Madrid de los últimos tiempos. Todos ellos parten de una estructura defensiva brutal. La presión alta culé o el bloque granítico de la campeona del mundo en 2010 (encajó 2 goles en todo el Mundial). Lo de defenderse con la posesión está muy bien, pero hace falta precisión. Como tenían esos equipos. ¿Pero no es un espectáculo cómo defiende el Atlético de Madrid? Mi respuesta es sí. Da gusto ver el nivel de esfuerzo y solidaridad al que llegan los colchoneros en cada partido, en cualquier momento y contra cualquier rival.

Eso tiene que ser el Tenerife. Un Atlético en Segunda. El resto se lo puede dejar a su calidad porque, teniendo tanta, alguien aparecerá siempre para resolver los partidos. Pero en lo otro nunca puede descuidarse.