Por @martintavieso
El CD Tenerife ha entrado en una crisis deportiva por culpa de sus propios errores. Nuevamente dos fallos en defensa condenaron al equipo a no sumar algo en su visita a Vallecas.
Porque tampoco el Rayo Vallecano fue una apisonadora que trituró a los blanquiazules. Todo lo contrario. El equipo del barrio obrero madrileño hizo lo justo para sacar un triunfo que les llega como agua de mayo. Por eso duele aún más una derrota que confirma que este equipo, a día de hoy, no es aspirante a nada.
Más bien debe pensar en no pasar apuros, como dijo el propio López Garai. Se ha disputado ya el primer tercio de la competición y el Tenerife suma tres triunfos, dos empates y seis derrotas en once partidos, las tres últimas consecutivas. Con estos resultados, que al fin y al cabo son los que mandan, la propuesta atractiva de López Garai y sus buenas intenciones se quedan en absolutamente nada. Si no puntúas estás muerto. Eso pasa aquí y en la China.
Y no hablo de destituciones ni de buscar a otro entrenador. Todo lo contrario. Con López Garai hay que tener paciencia, pero la justa para no pasar los sufrimientos del año pasado. Pero está claro que el equipo se ha caído y el preparador vasco ni lo ha visto, ni lo ha sabido evitar. En los tres últimos partidos, la cosa ha ido de mal en peor y el técnico no ha sabido esquivar una peligrosa sucesión de derrotas. Está a tiempo de evitar la catástrofe, pero debe conseguir que su equipo no sea inofensivo en ambas áreas.