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Así vimos a los blanquiazules en Montilivi

Redacción Deporpress | Resulta difícil hacer un balance cuando el encuentro se encuentra tan condicionado por una expulsión al filo del descanso. No fue peor el Tenerife once contra once, ni tampoco después del gol. Pero así es el fútbol. Un equipo que penaliza cada error propio al máximo. Y cuyo global de 90 minutos en Montilivi pudo haber sido diferente sin un Aitor Sanz en la caseta antes de tiempo. Por tanto, el análisis queda condicionado por las circunstancias. Así vimos a los blanquiazules.

Ortolá: Eligiendo mejores opciones a la hora de sacarla jugada. Cuando hay una alta presión y riesgo de pase alto, juego más en largo. No tuvo excesivo trabajo entre los tres palos, aunque cumplió con lo que le llegó. Poco pudo hacer en el penalti ante ‘pichichi’ Stuani, a quien adivina sus intenciones (2).

Moore: Cumplió el estadounidense en el carril. Empezó bien, incluyendo un buen centro a Dani Gómez que pudo acabar bien. Tuvo que contenerse con la amarilla, por lo que sufrió más con Jairo. La tuvo a diez del final, pero le falto la definición de un killer (2).

Sipcic: Errores infantiles que condenan un trabajo sobrio. Va al bulto ante Samu Sáiz cuando se quedaba sin ángulo, cometiendo un penalti innecesario (0).

Carlos Ruiz: Siempre se parte la cara por el equipo. Y en una de esas, se llevó un fuerte golpe que lo dejó fuera de juego. No concedió grandes concesiones atrás hasta la desigualdad numérica (2).

Álex Muñoz: Pudo despegar desde el carril, sin tantas trabas defensivas como cuando le toca en su posición natural. No desentonó, pero finalmente se vio limitado ante un Tenerife que terminó achicando por cuestión de números sobre el césped (1).

Aitor Sanz: Le tocó pagar los platos rotos ante la ausencia provisional de Carlos Ruiz. Perdió la partida en el repliegue y le tocó elegir una cara de la moneda. Se la jugó con una infracción que dejó al equipo en inferioridad numérica toda la segunda parte (1).

Milla: Puede dar más de sí mismo. La brújula y cerebro blanquiazul estuvo más apagado que en otras ocasiones. Pelea y lucha son vocablos innegociables, pero le faltó mayor inspiración con balón (2).

Lasso: Flojo encuentro del sevillano. Errores en la entrega, con esa tendencia natural en ocasiones de ralentizar el juego de ataque en exceso. Sin balón, siempre es de los primeros en ejercer la presión, pero debe dar más oxígeno y respuesta al Tenerife con posesión (1).

Malbasic: Se fajó en defensa debido al peligro que planteaban los de Martí por el flanco izquierdo con Jairo y las subidas de Mojica. Bien en las ayudas a Moore, pero sin grandes opciones en ataque, donde se vio limitado ante la punta de velocidad del colombiano (1).

Nahuel: Lo intenta, pero no le sale. Buscó desequilibrio a través del uno contra uno. Se ofrecía y huía del escondite. Pero le sigue faltando más chispa para ser convertirse en ese fichaje importante prometido (2).

Dani Gómez: Otra oportunidad perdida. Quiere hacer mucho en poco tiempo. Peca en el individualismo y acabó desquiciado, amarilla incluida (0).

Alberto: Le tocó ponerse el mono de trabajo. Buen trabajo, neutralizando diversos ataques del cuadro gerundense para evitar un agujero mayor (2).

Undabarrena: Bien cuando tocó achicar agua. Junto a Alberto, simplificaron el agujero en la retaguardia, salvo un pequeño empujón de 10-15 minutos en clave gerundense (2).

Suso: Recuperó su faceta de revulsivo. El mejor en ataque. Coraje, entrega y soluciones en ataque, con un servicio preciso a Moore que pudo ser el 1-1 si llega a acertar el norteamericano (2).