Redacción Deporpress | Ni con una doble ventaja en dos ocasiones. El Tenerife combinó otra vez momentos de montaña rusa, con grandes momentos de lucidez, pero apagados en ese fuego interior por una lluvia que quemó las esperanzas de sumar de tres en el Heliodoro a través de errores groseros en defensa. Así vimos a los blanquiazules ante el Racing en el recinto santacrucero.
Ortolá: Sus dotes como vía de salida con el balón en los pies son incuestionables. Pero este estilo también penaliza. Hoy se corre un riesgo innecesario con una mala entrega que supone el 3-2. Debe hacerse más grande cuando toca enfundarse el trabajo con los guantes (1).
Luis Pérez: Continúa la línea de la regularidad en el lateral andaluz, quien ha crecido bajo el paraguas de Garai. Inteligente en la incorporación, encontrando un filón ante el sufrimiento de Buñuel. Dos caramelos en forma de asistencias. Atrás, se vio penalizado más por errores ajenos que propios (3).
Álex Muñoz: Su compañía junto a Nikola Sipcic no termina de recoger frutos. No tuvo errores defensivos flagrantes, pero lo cierto es que al Tenerife le falta suma aptitud defensiva. Una tesitura que responsabiliza también directamente a los centrales (1).
Sipcic: No encuentra la receta para crecer dentro de una figura a quien se le presupone condiciones. Una losa en forma de castigos defensivos que merman, donde la aptitud defensiva no está siendo la adecuada ni en términos individuales ni colectivos (1).
Mazán: Luces y sombras del eslovaco. Defendió bien en la primera parte a una de las grandes amenazadas: Yoda. Pero sufrió en exceso cuando el Racing desplegó las alas. Comete una falta innecesaria en el descuento que costó el empate (1).
Alberto: Estaba completando un partido notable. Canalizador en la salida y emprendiendo músculo para entorpecer los intentos racinguistas. Pero concedió otro regalo grosero al rival cuando mejor pintaba el partido, volviendo a empañar su imagen (1).
Milla: Visión en la sala de máquinas y oxígeno cuando el rival presiona. Sin embargo, también erró en alguna toma de decisiones cuando el encuentro requería de una calma para terminar de dormir el partido (2).
Borja Lasso: Está tocado con una varita mágica. El martillo pilón sevillano tiene un filón no solo en la cabeza, sino también en los pies. Tres dianas, tres con la testa. Una de las grandes noticias del Tenerife de Garai es su rendimiento. Su salida perjudicó a los blanquiazules (3).
Nahuel: Correcto partido del de Rosario. Dio muestras de lo que puede llegar a ofrecer en la Isla. Una explosividad privilegiada que generó dolores de cabeza en la basculación cántabra. Protagonizó una de las jugadas del partido en una acción que le describe perfectamente. Además, se fajó en la presión, atacó bien los espacios y combinó con sus compañeros, aunque cuando el físico le fue abandonando, perdió presencia (2).
Bermejo: Una primera parte excelente. Recital en forma de un gol y una asistencia. Enchufado es diferencial. Pero la baja de su pico en los segundos 45 minutos penalizaron, donde pasó mucho más desapercibido, sobre todo por un Tenerife que renunció más al balón cuando se vio amenazado y, por ende, pierde presencia (3).
Malbasic: De más a menos el serbio, quien se reencontró de forma tempranera con el gol en una buena resolución tras servicio de Bermejo. Luego, se fue apagando, aunque bregó y participó bastante en ataque (2).
Aitor Sanz: No mejoró el Tenerife respecto a Lasso, pese a que tiene más presencia en la recuperación y basculación (1).
Suso: Aporta garra y coraje, pero sus despegues ofensivos no terminaron de fructificar en acciones especialmente peligrosas, más cuando el Racing concedió espacios dejando autopistas al contragolpe para la sentencia (1).
Miérez: Presionó en la salida, pero sin encontrar puerta. Poca actividad entrando en un periodo del partido donde el encuentro se declinó más hacia la posesión racinguista (1).