Redacción Deporpress | El CD Tenerife volvió a encontrarse con el triunfo, de nuevo en el Heliodoro, en un partido sin brillo pero con el valor resultadista a su favor. En un partido de mucha brega, sin brillo en lo individual ni colectivo, los tinerfeños se llevaron el gato al agua por pequeños detalles. Así vimos a los blanquiazules.
Ortolá: Entró nervioso al principio, con un despiste en el blocaje que le pudo costar caro. Pronto, dejó atrás cualquier atisbo de duda para resolver el tímido trabajo que creó el Rayo entre los tres palos (1).
Moore: Encuentro de luces y sobras para el norteamericano. Como lateral, le cuesta más sacar provecho de su mejor recurso y pudo cometer penalti con 0-0 en el marcador. Se resarció, con más espacios, en el segundo acto, originando misiles teledirigidos desde el costado, donde uno de ellos terminó en la jugada del gol (1).
Alberto: Sobrio partido del majorero, no exento de algún despiste que no pasó a mayores. En líneas generales, cumplió bien su cometido, resolviendo el trabajo en la retaguardia con eficiencia (1).
Sipcic: Debe ser más regular durante el partido. Ofrece positivos y negativos durante el partido. Le falta ser más agresivo y contundente en el juego aéreo (1).
Álex Muñoz: Sufrió mucho ante el mejor rayista: Isi Palazón. Le dio mucho trabajo atrás, mientras que arriba no pudo prodigarse tanto como en otras ocasiones. Más errores no forzados de lo habitual (0).
Aitor Sanz: Se le acumula el trabajo ante la ausencia de un cerebro en la sala de máquinas, huérfano de un compañero que le libere en la creación de juego. Llegó a destiempo en muchas jugadas durante los primeros 45 minutos, cometiendo muchas faltas, aunque mejoró tras vestuarios (1).
Gio Zarfino: Se atasca en funciones con Aitor Sanz, pero estuvo lúcido en la brega. Va encontrando lentamente su tono y fue clave en una de las jugadas más peligrosas de los vallecanos, cortando un balón vital cuando Qasmi se plantaba mano a mano. Sin embargo, ante la ausencia de Lasso y por su capacidad para llegar desde atrás, deja la sensación de que puede mejorar sus prestaciones como mediapunta. (1).
Vada: Fran Fernández lo utilizó en el enganche, pero el argentino no logró conectar el mediocampo con el ataque. No deshizo sus pasos para acortar espacio con los mediocampistas, aunque siempre ofreció claridad en el pase (1).
Suso: No encontró zonas para explotar sus atributos. Sin espacio para correr ni buscar el uno contra uno, se vio limitado en su incidencia sobre el juego (0).
Nono: No se escondió en la primera parte, aunque desapareció de combate tras vestuarios. En la primera, participó y fue de los más activos en ataque, por el costado izquierdo, pero no encontró socios en el desarrollo del juego. Tampoco pudo sacar a relucir sus grandes bazas: internándose hacia dentro buscando el uno contra uno (1).
Fran Sol: Oasis en el desierto. Se le resistió el gol, pero ofreció una buena carta de presentación, con una versión camaleónica al espacio y juego de espaldas, aunque cayó en varias ocasiones en la trampa del fuera de juego. Con balón, más que aseado para crearse sus propias ocasiones. Necesita un socio que le aporte más balones en situaciones ventajosas para hincharse a meterlas en la cesta (2).
Jacobo: Entró como primer cambió y ocupó la posición de Suso Santana. No entró en demasía en el juego, pero ofreció aire fresco en el costado (1).
Ramón Folch: El equipo mejoró con él en el doble pivote. Dio continuidad ante un Tenerife necesitado de criterio en el mediocampo. Originó el robo de la jugada del gol. Si adquiere rápido los mecanismos, podría convertirse en la alternativa a Aitor Sanz y Zarfino con más protagonismo de posesión (2).
Álex Bermejo: Efecto revulsivo: entró y besó el santo. Tiene estrella y volvió a ser decisivo donde mejor rinde: por fuera. El catalán rompió la lata, atento en el recache y bien colocado, para romper a favor la balanza (2).
Apeh: Fue el último cambio, sobre el descuento. Jugó con inteligencia en la última jugada de ataque, forzando la falta para defender la ventaja. Sin tiempo para una valoración fundamentada (-).