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Así vimos a los blanquiazules

Redacción Deporpress | Tres puntos más de equipo. Cuando el equipo funciona, todos brillan con luz propia. Porque no hay partidos buenos sin que haya detrás un correcto engranaje colectivo. Así sucedió en Extremadura, ante un rival directo, en un campo poco propicio, donde el Tenerife demostró que está de dulce con una notable actuación en términos generales e individuales. Así vimos a los blanquiazules en el Francisco de La hera.

Ortolá: Resolvió bien casi todo el trabajo, dando seguridad en el pase y sin ponerse nervioso para dar salida al balón. Bien en el juego aéreo, aunque el Extremadura no le apretó como para tener intervenciones de mérito. Si bien, puede que por exceso de confianza o por un simple error, se come el segundo de los azulgranas (1).

Luis Pérez: Cumplió con creces el utrerano, a quien le tocó bailar con una de las más feas: Nono. Sin fisuras atrás, se prodigó como acostumbra con criterio al ataque. Junto a Moore, se convirtieron en el carril de referencia para los tinerfeños. Además, se disfrazó de asistente. (2).

Alberto: Otro partido de notable muy alto para el majorero. Enorme por arriba, desquiciando a Álex Alegría. Bien al corte, seguro en la salida con balón. Sin errores. Un partido de altura en un estado de confianza óptimo donde ha dejado atrás los errores de antaño (3).

Sipcic: Empezó a un nivel espectacular. Contundente por arriba, sin estridencias en la salida y siendo efectivo cuando le tocaba salir de su zona de confort. Pero todo cambió con la mano del penalti. Ahí, se vino un pelín abajo y perdió la batalla psicológica. En una de las jugadas, pudo irse a la caseta (2).

Álex Muñoz: Tuvo problemas al principio con un especialmente incisivo Ale Díez. Luego, fue creciendo. Una inteligencia táctica en el lateral pese a no ser su posición natural. Tira un desmarque perfecto para ponerla donde duele, abriendo el camino de los tres puntos (2).

Aitor Sanz: Mucho trabajo, seguro en las entregas. Un rendimiento incuestionable, aguantando como un jabato los 90 minutos. Un seguro de vida. Dio oxígeno y seguridad, en la pareja perfecta de Milla (2).

Milla: El mejor Milla ha vuelto para quedarse. Voluntarioso en la brega, fluido con balón, jugando al primer toque y siempre encontrado el espacio para dar oxígeno al equipo. Marcó desde el punto de penalti (2).

Moore: Jugador multiusos para el ‘Pipo’ Baraja. Fue un auténtico incordio como extremo, especialmente durante la primera parte. Buenos centros e incorporaciones donde cerró con nota por delante de Luis Pérez. Encima, marcó; y tuvo ocasión de doblete. Atrás, bien en la ayuda (3).

Nahuel: Partido con más sombras que luces para el argentino. Tiene desequilibrio, velocidad, es bueno en el uno contra uno, pero termina enredándose, quizás porque piensa que tiene cualidades para más de lo que el talento natural le ha ofrecido –que no es poco-. Atrás, debe entregarse más, no ejercer únicamente de bulto (1).

Dani Gómez: Un jugador que todavía no conoce su techo. Un auténtico privilegio para los esquemas de Baraja. Se fabrica solo la jugada del penalti, firma un doblete e incluso tuvo alguna más para llevarse el balón en el equipaje. Su único pero: el de siempre, que a veces debe buscar la opción del compañero mejor situado (3).

Joselu: Rascó poco balón el de Cartaya. No estuvo fino, donde estuvo más perdido con tanto balón directo, aunque gozó de alguna que no cazó con destino a la cesta (1).

Javi Muñoz: Estreno positivo del futbolista cedido por el Alavés. Incidió en zona de tres cuartos, con buenas conducciones y criterio al espacio. Asistió con un pase de quilates a Dani Gómez para la sentencia (2).

Suso: Entró al final para aprovechar los espacios de un Extremadura entregado a tumba abierta. Tuvo una para correr. Se la jugó a media distancia, sin éxito (-).

Undabarrena: Escasos minutos para el mediocentro vasco. Más músculo para el mediocampo, pero insuficiente para establecer un criterio con todo sentenciado (-).