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Así llega Las Palmas al Heliodoro

Redacción Deporpress | Una vuelta a la dura realidad. El verano de la UD Las Palmas ha sido difícil. La gestión deportiva de Miguel Ángel Ramírez ha levantado ampollas entre el entorno amarillo. La construcción de una imponente Ciudad Deportiva de alto rendimiento se ha visto tapada por una irregular construcción de la primera plantilla, maniatados por el temido límite salarial. Los grancanarios han pasado de vivir entre los privilegios de la clase alta de la competición durante la 18/19, en beneficio de la ayuda del descenso, hacia otro rumbo donde apretarse el cinturón se convierte en una necesidad. Un paso hacia la clase media.

Un ritmo en plena deriva donde las decisiones han parecido erróneas desde la marcha de Quique Setién del banquillo. Ni Manolo Jiménez, ni Paco Herrera consiguieron encontrar la receta del éxito. Tampoco Pepe Mel parece tener una solución deportiva inmediata a la problemática deportiva, pero sí un plan. Una entidad donde el aterrizaje provisional de Jonathan Viera, la vuelta en la apuesta de la cantera o la irrupción estelar de Pedri –cuya venta al Barça se hará efectiva en 2020- no es suficiente grado de cultivo, suprimiendo el caldo de ilusión con marchas importantes como Pedro Bigas, Rafa Mir, David García, David Timor, Juan Cala, Fidel o la venta de Ruiz de Galarreta al Mallorca –pero cedido este año en la Isla-.

Una readaptación al momento actual donde Las Palmas huye de objetivos ambiciosos cortoplacistas, como el ascenso directo, para dar paso hacia una transición mediante la cautela en el mensaje lanzado a la afición. Si bien, tiene argumentos suficientes para desplegar un fútbol efectivo –aún con las bajas o la lesión de larga duración de Araujo-, donde el crecimiento en madurez de la nueva camada (Josep, Cedrés, Kirian o el propio Pedri) invita asimismo al optimismo. A ganarse un derecho a ilusionarse sin la presión inmediata de recuperar una categoría perdida. Y con la sensación de que, una vez cerrado el mercado y los problemas con el fair play financiero, puede verse a la verdadera UD.

Una vuelta a los orígenes donde la paciencia parece receta innegociable. Quizás sea Las Palmas menos favorita frente al CD Tenerife de los últimos tiempos, lo cual puede ser contraproducente para los intereses blanquiazules pese a que los precedentes en el Heliodoro tienden a sonreírle. Y es que la escuadra de Mel dejaba mejores sensaciones ante el Racing que los tinerfeños lejos de su casa. Pero aquí, en una cita donde nunca hay favoritos, la tendencia cambia dinámicas cuando el cuadro blanquiazul juega bajo el calor de los suyos.