Redacción Deporpress | El estreno de Luis Miguel Ramis terminó con la cruz de la moneda. Los blanquiazules, aún con la resaca de la destitución de Fran Fernández, aguantaron con ahínco en el primer tiempo pero volvieron a sucumbir en momentos puntuales, con dos penaltis que terminaron por hacer explotar las esperanzas blanquiazules en su primera parada en tierras peninsulares. Así vimos a los jugadores del CD Tenerife en los Juegos Mediterráneos.
Ortolá: Necesita tiempo para volver a recuperar la confianza. En la jugada del gol anulado a la UD Almería, gestiona mal los tiempos en el área, donde se queda bajo palos durante el proceso de toda la jugada sin jugar con la ventaja como portero en el forcejeo. Luego, en los penaltis, adivinó la intención, pero uno se le escurrió cuando lo tuvo cerca (1).
Moore: Se encontró cómodo el norteamericano. Percutió en sus tradicionales incorporaciones por banda, ejecutando buenos centros al corazón del área que derivaron en varias de las mejores aproximaciones del bando tinerfeño, aunque en otras ocasiones le faltó mayor rapidez en la ejecución de decisiones. Atrás, cumplió sobre el papel (2).
Sipcic: El serbio ejecutó el plan de forma notable. Atento, bien al corte y sin fisuras en el juego aéreo -a excepción de una jugada en la recta final, con todo decidido-. No cayó en el intento de engaño de los jugadores más desequilibrantes con balón del Almería y estuvo mucho mejor que su compañero de zaga (2).
Wilson: De más a menos. Sobrio primer acto, pero se desinfló tras vestuarios. En el primer gol, aún en un penalti más que discutible, suelta un brazo al aire innecesario que da lugar a la interpretación del árbitro cuando llegaba en clamorosa ventaja. En la jugada que deriva en el segundo, no está en su sitio (0).
Álex Muñoz: Tuvo mucho trabajo en una banda donde tuvo que batallar con el martillo pilón de Juan Villar y un lateral de claras tendencias ofensivas como Aitor Buñuel, donde en ocasiones se vio desbordado ante la insistencia rojiblanca por su costado. Ello, unido a un juego blanquiazul marcado por el carril diestro, le privó de protagonismo ofensivo (1).
Aitor Sanz: Sufrió sobre el verde, donde no termina de hacer buenas migas –deportivamente hablando- con el acompañante de turno. Impreciso en el desplazamiento, tarde en el corte y un penalti que terminó de condenar a los blanquiazules, donde cerró sin éxito el espacio dejado por Wilson (0).
Ramón Folch: No termina de encontrar su mejor versión expuesta en Elche. Se le vio lento y quedó pronto avisado por una justa amarilla en una jugada donde llega a destiempo. Necesita más el equipo de él en la sala de máquinas.
Suso: El tacuense sigue dejando tonalidades más negras que blancas en la escala de grises. No ofreció desborde ni soluciones por el costado, donde llevó mucho más peligro su pareja lateral pese a sus obligaciones defensivas: Moore (0).
Shashoua: La gran sensación de este primer trimestre en clave blanquiazul. Con una titularidad ganada a pulso, el inglés deja detalles que le dan ese toque diferente al encaje ofensivo. Se ofrece, encara y no le quema el balón en los pies. Tuvo una de las más claras. A día de hoy, uno de los insustituibles. Pese a ello, fue uno de los primeros cambios (2).
Bermejo: Un jugador intermitente, de chispazos. Pero con lo ofrecido, un Tenerife hambriento de soluciones en ataque necesita de la mejor versión de Álex con mayor regularidad. Y, de momento, no la encuentra (1).
Fran Sol: Le llegaron más balones que en otras ocasiones, aunque no en situaciones demasiado cristalinas. Su trabajo con y sin balón es innegable, pero por el contexto que le rodea o por falta, no llegan los goles al ‘9’ (1).
Joselu: Fue de los más activos en los cambios de Ramis. Se ofreció, buscó portería rival e incluso lo intentó a balón parado (1).
Apeh: El nigeriano no termina de dar con la tecla. Su presencia en Almería pasó sin pena ni gloria, desapercibido en el entramado de un tocado equipo blanquiazul. Gozó de una clarísima de cabeza, pero no supo dirigirla entre los tres palos (0).
Nono: Se ofreció por ambos costados, lo intentó a través de combinación, mediante centros y alguna acción individual, pero no mejoró a su sustituto: Shashoua (1).
Jacobo: Entro ya en los compases definitivos. Sin tiempo para la valoración (-).