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Así es el dodgeball, disciplina deportiva en auge

Redacción Deporpress | ¿Cuánto sabes sobre el dodgeball? Origen y reglas. La oferta de ocio es tan abundante como cambiantes son los gustos de los usuarios. Nuevas opciones de entretenimiento adquieren una fama fulgurante y con ese mismo ímpetu dejan de formar parte del álbum de actividades de ocio. No es el caso del dodgeball. Esta especie de juego y deporte conjuga unos ingredientes muy atractivos: diversión; ejercicio físico; ser apto para todas las edades y condiciones físicas; ofrecer unas reglas básicas; alimentar la competitividad; y fomentar el trabajo en equipo.

Al contrario de las diferentes opciones de entretenimiento, el dodgeball no presenta elementos tecnológicos, puesto que esta forma de jugar al balón prisionero (como también se le conoce en ámbitos más populares) data de mediados del siglo XIX, concretamente en terrenos del continente africano, cuando el misionero James Carlisle descubrió este juego, ya también deporte al haberse creado una federación internacional que regule las normas y establezca diferentes torneos.

Sin límite de jugadores

Desde África, el balón prisionero se adentró en Europa a través de Inglaterra y, posteriormente, en Estados Unidos a comienzos del siglo XX, estableciendo sus primeras reglas. Y merced al buen hacer de los entonces alumnos de la Universidad de Yale, este juego comenzó a darse a conocer y practicarse con asiduidad, especialmente en centros universitarios y colegios, en donde se incluyo como una actividad deportiva. Su crecimiento ha situado, además de las naciones mencionadas, a Argentina, Canadá y España como países que despuntan actualmente en la práctica activa del dodgeball.

¿Y en qué consiste este juego? ¿Cuáles son sus reglas básicas? El dodgeball puede jugarse sobre cualquier terreno llano (18×9 metros son los reglamentarios) que se divide en dos partes; cada zona es ocupada por un equipo (no hay límite mínimo ni máximo de integrantes) y éstos deben lanzar ese balón (se juega con un máximo de 6 balones) contra los adversarios tratando de ‘golpearles’. Si se produce esa diana, ese jugador pasará a formar parte del equipo contrario. Se les conoce como ‘quemados’.

Reglas de sencillo aprendizaje

La clave de apuntarse el tanto reside en el talento de cada miembro del equipo. Desde saber lanzar con acierto ese balón hasta tener esa habilidad y agilidad tan necesaria para esquivar el balón. Tengan en cuenta que normalmente hay 6 balones en movimiento. Hay que tener muchos reflejos. La duración de cada partida se establece en 40 minutos, con dos tiempos de 20 minutos y el descanso reglamentario de 30 minutos. No obstante, estas reglas oficiales pueden adaptarse según las necesidades de los jugadores.

El objetivo siempre será divertirse y, por este motivo, los jugadores deben cumplir con las siguientes normas, las cuales dificultan el objetivo de esquivar el balón o de acertar con el esférico. Queda prohibido tocar ese balón con los pies; lanzar el mismo a la cabeza de los adversarios; adentrarse en campo contrario y deberán respetarse a los contrarios, o, en caso contrario, los árbitros sancionarán a los jugadores.

Estas normas contrastan con el modo de juego que se descubrió en el continente africano, donde la violencia entre rivales era tan evidente como la fuerza con la que se lanzaban unos supuestos balones. Decimos supuestos porque se usaban piedras, con el consiguiente peligro. Ahora, esos balones están fabricados con materiales más nobles que no causan ningún daño en caso de un golpeo inapropiado. Y, sí, el juego se termina cuando uno de los equipos se queda sin jugadores.